Lunes, 14 de mayo de 2007
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VIZCAYA

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Profesión de altura
Una veintena de jardineros ha fundado 'Trepalari', la primera asociación especializada en la poda de grandes árboles al estilo tradicional
Profesión de altura
SEGURIDAD. Los podadores suben a las copas amarrados con cuerdas y arnés. / MAIKA SALGUERO
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Porque un árbol es más que una buena sombra, una veintena de profesionales vizcaínos de la jardinería ha formado la primera asociación en Euskadi dedicada a divulgar el arte de la poda en altura y transmitir a la sociedad la importancia del cuidado de los ejemplares forestales. La nueva sociedad lleva por nombre 'Trepalari', que así es como se conoce desde hace siglos a estos trabajadores especializados, según explica su presidente, el vecino de Gernika Kepa Urionabarrenetxea.

Atados con arneses y pertrechados con materiales similares a los empleados en la escalada profesional, los 'trepalaris', que recientemente realizaron una exhibición en Busturia, despliegan enormes cuerdas con las que se abrazan a los troncos mediante nudos especiales. «Necesitamos media hora para equiparnos y realizar estiramientos, ya que subirnos a lo alto de la copa es como practicar un deporte», comenta el máximo responsable de una asociación que está muy activa en Vizcaya. «El vestuario también es muy importante porque de él depende nuestra seguridad. Utilizamos casco y calzado anticortes para evitar la caída del instrumental sobre los pies», añade.

Entrenamiento

Todos los miembros del gremio acreditan una excelente forma física debido a que la técnica de la 'trepa' requiere una ardua preparación. «Nos entrenamos y tenemos cierta destreza para poda en altura. Esta es una tarea peligrosa, que requiere concentración y dedicación para que en lo alto de la copa no suframos ningún incidente», advierte Urionabarrenetxea.

Una vez encaramados a las alturas se sujetan a la rama que va a ser retirada y despliegan sus herramientas. «Con tijeras, serrotes curvos, pértigas, motosierra y material específico de poda retiramos aquellos brazos muertos o dañados que pueden encontrarse a diez o quince metros del suelo. Además, accedemos a la parte alta de los ejemplares con la máxima seguridad, sin necesidad de medios auxiliares como escaleras o plataformas elevadoras», destaca el presidente de los 'trepalaris'.

Se desplazan con gran destreza por el ejemplar y eliminan el ramaje inerte hasta conseguir el efecto deseado. «Normalmente, se cortan las ramas debido a la presión vecinal y no por necesidad. La poda es un invento del hombre que busca un objeto concreto: belleza, salud o seguridad. Pero tenemos que tener en cuenta no sólo al paseante, sino tambiénla salud del propio árbol», subraya el experto.

El colectivo critica a las instituciones por anteponer el ladrillo a la plantación de especies vegetales. «No se percatan de los beneficios de los árboles. En los parques infantiles, por ejemplo, no hay ni uno que dé sombra en verano y, sin embargo, colocan ejemplares en aceras, donde el cemento y el asfalto ahogan a las especies cuyas raíces invaden el pavimento ante la falta de espacio», denuncian.

Poseen conocimientos intensivos de arboricultura, botánica, poda de plantas y escalada. Aprendieron estas técnicas por su cuenta y, después, las perfeccionaron en talleres y a través de la asociación. «Intercambiamos experiencias y acudimos a todo tipo de cursos relacionados con el sector. Además, formamos parte de la asociación española de arboricultura, donde nos muestran nuevos materiales en constante renovación».

Exhibiciones

El colectivo 'Trepalari' también realiza exhibiciones, trabaja para ayuntamientos e imparte cursos de formación para la Sociedad de Ciencias Aranzadi. «Este tipo de actuaciones son altruistas porque nuestro fin es la divulgación de esta práctica. Cada socio tiene su trabajo y cada vez que nos llaman lo hacemos gratuitamente o nos cubren simplemente los gastos. No obstante, dedicarse exclusivamente a esta labor no resultaría rentable porque es mucho el gasto y no se paga lo suficiente para amortizar el material», concluye Urionabarrenetxea.

Durante este año, el grupo participa en un plan para la recuperación de las hayas trasmochas en la localidad navarra de Leitza, hasta donde se ha desplazado un grupo de ingleses para contemplar el resultado de estos trabajos tradicionales. «Es una práctica antigua que trata las ramas cuidadosamente de manera que el árbol crece con la misma fuerza que antes. Esta actuación proseguirá durante los próximos años en la medida en que las instituciones valoren positivamente el trabajo realizado».

Más información

945 06 53 28

rortiz@mendikoi.net

 
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