Andoni Hernández lo tiene complicado para elegir qué ponerse. Al menos, en lo que a camisetas se refiere. Este bilbaíno de 33 años es coleccionista de equipaciones de fútbol. Tiene 192, sobre todo «gracias a los amigos», reconoce con sinceridad. Y es que ya se sabe que son un tesoro. «Siempre que van por ahí me preguntan qué quiero...». Y la respuesta es siempre la misma.
A Hernández el fútbol le gusta desde chiquitito. Tanto, que es capaz de recordar de memoria estadísticas de todos los tiempos y duda mucho antes de desvelar su jugador favorito. «Ésa es buena. Lógicamente Pelé es el rey, pero... A mí me gustan más otros». ¿Cuáles? «Por ejemplo, Paolo Rossi, ahora comentarista en la televisión italiana. O Antonioni», que jugó en la Fiorentina en los años 80...
Pero aquella simple afición por un deporte derivó con los años en casi adicción por coleccionar camisetas. Fue en 1996, la era del 'Dream Team' de Cruyff en el Barcelona. Y la época, también, en la que a los comentaristas no les daba tiempo a pronunciar el nombre completo de Batistuta y le llamaban 'Bati... ¿gol!'. Precisamente la primera elástica de su colección fue la del argentino cuando jugaba en la Roma. «Me la trajo un amigo».
Ahora puede presumir de poseer la de todos los equipos en los que militó: Newell's Old Boys, River Plate, Boca Juniors, Fiorentina, Inter de Milán... «Bueno, me falta la del club en el que se retiró», matiza: el Al-Arabi, de Qatar. Y no porque sea raro, porque Hernández luce camisetas llegadas desde ligas de medio mundo: «Tanzania, Tailandia, Irán... ¿Ya he perdido la cuenta!».
Con el nombre en árabe
Y de Egipto. Su 'colega' Aitor trabaja allí y siempre que vuelve a casa no se olvida de meter en la maleta regalos para 'Dono', apodo cariñoso por el que los amigos conocen a Andoni. «Incluso me consiguió un polo de un equipo local con mi nombre en árabe».
Aun así, ésa no es su pieza preferida. Como tampoco lo es la prenda que le firmó Joseba Etxeberria, su ídolo. La camiseta a la que más cariño tiene y que guarda «como oro en paño» es blaugrana y tiene el número 8 de Stoichkov a la espalda. No es que este rojiblanco convencido y «antimadridista a tope» sea un chaquetero. Es, simplemente, un homenaje a un buen amigo: Jon.
«Se me murió de repente no hace ni un año. Me apoyaba mucho con esto de la colección». Así que poco después de su fallecimiento, su hermana decidió regalarle la elástica, ya desgastada por el uso. Pero no le importó en absoluto. Su colección no es sólo para admirar. «Hay que disfrutarla. De hecho, elijo cuál me pongo según la ocasión». La semana que viene, por ejemplo, cuando vea la final de la Champions League, se pondrá «la de Owen cuando estaba en el Liverpool, que también es mi equipo...», se explica.