La carne de vacuno es el producto más conocido y reconocido de la docena de alimentos que componen el sello Eusko Label. La marca 'Euskal Okela' es el «producto estrella» de la Fundación Kalitatea y también uno de los que llega a más consumidores. Cuatro mil toneladas se vendieron el pasado año en las 238 carnicerías autorizadas, una cifra que casi dobla la que se despachaba hace una década. De hecho, si en Euskadi se produce un 45% de la carne que se consume en la comunidad, un tercio de esa cantidad posee el label vasco de calidad.
«En toda la comunidad son 3.000 los agricultores y ganaderos que cuentan con algún producto Eusko Label, un tercio del total, lo que nos sitúa por encima de la media europea. En Francia, el país con más marcas y sellos de calidad, no suben del 10%», aseguró Germán Muruamendiaraz, gerente de la Fundación Kalitatea, que ayer presentó en Abadiño la nueva imagen del sello a los carniceros que trabajan con la marca. Este año cambiarán las etiquetas y los paneles que los identifican. Con un estilo más depurado y uniforme, la nueva imagen añade a la 'K' la leyenda 'Eusko Label' para que el consumidor identifique fácilmente los productos.
Confianza del consumidor
La unificación de la imagen se ha decidido tras realizar un estudio de mercado, que confirma que la marca Eusko Label se relaciona con conceptos como calidad, control y producción autóctona. Esa confianza de los consumidores se ha hecho más visible en tiempos difíciles: «Se notó cuando tuvimos la crisis de las vacas locas, la gente venía a las carnicerías porque sabía que el producto era de confianza y aumentaron las ventas», apunta Olga Rodríguez, dueña de la carnicería 'Manu' de Portugalete.
Tras unos años de crecimiento continuo, los productos Eusko Label, parecen haber tocado techo. Ahora, el objetivo es mantener cuota de mercado en un entorno en el que empiezan a surgir nuevas dificultades, como la progresiva escasez de productores -caso de la carne de vacuno- y las nuevas formas de consumo, que se desvía hacia las grandes superficies. «Es un mercado muy complejo, pero aunque la tendencia es a que baje el consumo, aquí en Euskadi contamos con un cliente extraordinario, con una cultura gastronómica muy alta y al que no le importa rascarse un poco el bolsillo a cambio de calidad. Así que una cosa compensa la otra», confió Muruamendiaraz.
También estudian incluir nuevos productos. Tras la reciente incorporación de los huevos de caserío, la Fundación Kalitatea trabaja ya en la salida al mercado de nuevos productos con garantía. «Es posible que antes de terminar el año entre el cerdo, del que estamos estudiando dos variantes, el criado al aire libre y el de granja», adelantó Muruamendiaraz. La sidra y el aceite son los siguientes en la lista.