Martes, 15 de mayo de 2007
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VIZCAYA

MARÍA TERESA CORMENZANA, PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN DE PELETEROS DEL PAÍS VASCO
«Ponerse un abrigo de piel es tan ético como comerse un bocadillo de jamón»
«Siempre existirá la peletería porque es un símbolo de lujo y distinción», señala la responsable
«Ponerse un abrigo de piel es tan ético como comerse un bocadillo de jamón»
FIRME. Cormenzana dice que los animales se crían en granjas, «como los pollos». / DIARIO VASCO
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Si los visones, chinchillas y demás animales que se hacinan en granjas con el fin de servir a la industria peletera dispusiesen de la capacidad de tener esperanzas, seguramente esperarían que los cada vez más tibios inviernos acabasen con el uso de los abrigos de piel. Pero María Teresa Cormenzana dice que eso no ocurrirá. La presidenta de la Asociación de Peleteros del País Vasco asegura que, pese a la caída en las ventas de esta temporada, la ostentosa prenda siempre tendrá salida en el mercado. Eso sí, tras adaptarse a la nueva situación climática.

-Con este tiempo no dan ganas de ponerse un abrigo de piel.

-La peletería se vende por varias razones: por lujo, por distinción, por moda, porque favorece...

-Y para protegerse del frío.

-También. Y cuando alguno de esos factores falla, se nota. El invierno pasado las ventas cayeron un 10%, no sólo en el País Vasco, sino en toda España y en Europa.

-¿Está en peligro la industria peletera?

-No, la piel se va a vender siempre porque es muy rentable a la larga, es una joya funcional porque adorna y da calor. También es símbolo de distinción: la mujer se siente guapa, favorecida.

-Y con mucho calor.

-Desde hace años se sabe que con el cambio climático cada vez hace menos frío, y la industria se está adaptando. Las pieles se hacen menos gordas, con cueros más finos y se rasan más.

-Se les rapa como a los quintos.

-Eso es. El pelo se puede cortar al uno, al tres... Lo que se busca son prendas no para temperaturas bajo cero, sino para un clima más cálido. Además, engordan menos y no son tan aparentes.

-¿Hay quien se compra un abrigo de piel y no pretende aparentar?

-Mucha gente quiere calidad, pero también discreción, aunque también hay lugar para el exotismo y el glamour.

-Entonces, se acabaron esos descomunales abrigos 'ochenteros'.

-Ya hace tiempo que se empezaron a adaptar las pieles: antes, un abrigo pesaba cuatro kilos, y eso hoy es impensable. Llevamos diez años en esta evolución, rebajando el cuero y rasando el pelo, de manera que la piel se puede trabajar casi como si fuera tela.

-Pese a eso, si no hace frío las ventas bajan.

-Lucas Funes, el presidente de Iberpiel, reconoce que, en cuanto a ventas, este es uno de los peores años que se recuerdan. Pero también es cierto que el frío, aunque venga tarde, nos salva. La peletería no vive con el agobio del textil, donde se precipitan las rebajas. Nosotros tenemos un ritmo más lento.

-Aparte de adaptar el producto, ¿hay más maneras de compensar el cambio de temperaturas?

-Estar en las pasarelas es fundamental para nosotros: en Cibeles, en Milán, en todas las europeas, y de la mano con firmas como Dolce y Gabbana, Valentino, Roberto Verino. Además, en Cibeles habrá dos peleteros: Miguel Marinero y Olga Ríos.

-¿Qué les dan a los diseñadores para que se sigan acordando de las pieles?

-Tenemos convenios: los peleteros les confeccionamos las prendas con sus diseños. Y, en cuanto a promoción, también son importantes publicaciones como el Vogue, con páginas dedicadas a la piel en las que participan firmas como Vuitton, Jean Paul Gaultier, Kors...

-Eso llamará la atención de gente que busca el lujo a lo largo y ancho del planeta.

-Hay dos países emergentes en riqueza que, con diferencia, es donde más se vende: en Rusia y en China. Son los que tiran de la demanda porque allí hay mucha gente que está empezando a querer consumir lujo. Los granjeros de los países nórdicos están muy contentos con ellos.

298 millones de euros

-Las pieles siguen moviendo mucho dinero...

-El año pasado, en España, más de 298 millones de euros.

-Y también se mata a muchos animales.

-Ya sólo se venden pieles de rebaño (como el cordero) o de granja (como visones y chinchillas).

-Pero cada vez hay más ecologistas que arremeten contra el sector.

-No son ecologistas, son 'animalistas', y siempre habrá gente a la que le molesta que toques a los animales y pretendan equipararlos a las personas. La piel es un producto legal y totalmente controlado, y los animales se crían en granjas, como los pollos. ¿Por qué puede hacerse con un bicho y con otro no? Eso sería hacer racismo animal. En cualquier caso, ponerse un abrigo de piel es tan ético como comerse un bocadillo de jamón, porque detrás de él también hay un cerdo que fue sacrificado.

-Hay muchas prendas alternativas.

-La piel es mejor para la persona porque transpira, no es petróleo, el material con el que se hacen la mayoría de las prendas alternativas. Además, en un momento en el que el reciclaje es tan importante, ¿es razonable comer un cordero y tirar la piel? Porque el 40% de la peletería en el mundo es de cordero.

-En cualquier caso, los peleteros tienen varios frentes abiertos que les amenazan.

-Pese a todo, se va a vender siempre. Ni el cambio climático ni los 'animalistas' van a acabar con los abrigos de piel.

 
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