Se expresa con fuerza, se confiesa vehemente o temperamental y se considera «una mujer de partido total». Afiliada al socialismo vasco en la clandestinidad, ha visto evolucionar su maquinaria desde dentro. «Sí, el partido ahora es totalmente diferente. La vida ha cambiado y todos lo hemos hecho. Creo que las ideas, en cuanto al progreso y la educación, son las mismas, pero las formas de hoy son menos radicales».
Escuchando su firme tono de voz y la determinación con la que habla, no tiene premio adivinar que le gustaría una política más combativa. «Estoy de acuerdo en que hay que consensuar y hablar, pero no en dejarnos pisar. Y muchas veces nos han pisado». ¿A quiénes se refiere? «A los socialistas, y en demasiadas ocasiones por culpa nuestra».
Eibar cuenta con un alcalde del PSE-EE, sostenido por mayoría en la Corporación municipal, y Libertad aspira a revalidar la situación. En su discurso no menciona a los nacionalistas, pero sí arremete contra el contrincante popular. «Para mí, el PP actual es la extrema derecha, la ultraderecha. Se está pasando. Tengo amigos en el PP, pero yo me refiero al partido».
Libe cuida y riega algunos de los signos de identidad que siempre han diferenciado a la izquierda sin edulcorantes. Por ejemplo, su animadversión por sotanas y estolas. «Antes éramos muy anticlericales. Bueno, yo lo sigo siendo, ¿eh! La Iglesia Católica, como institución, es retrógada y nos quiere manejar de mala manera. Pero mi cabeza, mis pensamientos y mis sentimientos no los maneja nadie».
Su villa, conocida por abundantes motivos, es el escenario de la comedia vasca 'Mi querido Klikowsky', serie de éxito rotundo que emite ETB. ¿Le gusta ese reflejo de Eibar? «La vi una vez y me pareció horrible. Eso no es Eibar. Eibar es, y la frase no es mía, una isla de cultura, respeto y progreso rodeada de un mar de intransigencia». La conversación concluye con un 'salud' al que Betolaza puede añadir, naturalmente, su nombre.