El enfrentamiento que mantienen el colegio La Pureza de María y el club Arkitze, que utiliza las instalaciones deportivas del centro merced a un convenio, sigue abierto. Si el lunes el abogado de la congregación, José María del Valle, advertía de que las piscinas perdían «48.000 litros de agua al día» y que «eso podía afectar a la estructura del bloque», ayer, la junta directiva de la sociedad negaba tajantemente este extremo.
«Ni las pérdidas llegan a eso, ni es cierto que la fuga vaya a afectar a la estructura del colegio ni a las construcciones colindantes», aseguró el abogado de la cooperativa, Jesús Casado, quien lamentó que el centro haya recurrido «a dar esas informaciones con el objetivo de destrozar a los padres». «El informe que esgrimen habla de fugas, sí, pero no dice que afecten a los cimientos. Eso lo suponen los asesores de las religiosas», manifestó el letrado.
Precisamente, el departamento de Urbanismo del Ayuntamiento de Bilbao ha confirmado que «no existe constancia» de ninguna afección. No obstante, «los técnicos del área actúan si alguien lo pide y, en este caso, nadie lo ha solicitado», confirmó la delegada, Julia Madrazo. Por su parte, el área de Sanidad desveló que se ha pedido al Arkitze que se acometan «pequeñas mejoras -relativas a humedad y a la construcción de una rampa en la piscina pequeña- antes del 30 de septiembre». En cualquier caso, «no se baraja cerrar las instalaciones», aseguró un portavoz municipal.
El contrato suscrito entre ambas partes en 1976 especifica, entre otras cosas, que la conservación de las instalaciones corresponde al club. La congregación les acusa de no cumplir esa condición y por ello se niega a renovar el contrato, que finaliza el próximo día 31. «En los últimos años la junta directiva no ha hecho nada», señalan. La cooperativa se defiende.
«Que no nos digan que no hemos hecho nada porque no es cierto y lo podemos demostrar», advirtió el letrado. Así, «entre agosto y diciembre de 2006 se desarrollaron obras por valor de 18.000 euros para acabar con el escape, que comenzó siendo de 30.000 litros y hemos logrado reducir a 20.000». La primera intervención, un desembolso de 16.200 euros, consistió en el aislamiento del vaso de la piscina pequeña. Posteriormente, «se realizó una cata y reparación de tuberías de la instalación para eliminar las filtraciones en el circuito de retorno». Además, «tenemos previsto hacer lo mismo en el circuito de expulsión de líquido. Esperamos que con eso se eliminen esos 20 metros cúbicos que se pierden», enumeró un miembro de la junta directiva.
Lugar de encuentro
Asimismo, «desde el pasado verano, cuando entramos la nueva dirección, nos hemos gastado más de 70.000 euros». De hecho, el abogado del club recordó que «todas las mejoras que se nos han indicado por parte de la congregación han sido asumidas por nuestras arcas y sólo se está a la espera de que nos concedan una prórroga por diez años para acometer el resto». «Este año se ha acordado con todos los socios una subida del 30% en las cuotas para sufragar las obras», recordó Casado.
Aún así, las religiosas no están dispuestas a esperar. Su intención es, según anunciaron sus representantes legales, que la sociedad deportiva entregue las llaves de las instalaciones el día 31. Paradójicamente, tras esa hipotética salida, la congregación está dispuesta a negociar otro convenio con Arkitze.
«Si esta cooperativa sale de las instalaciones, la congregación tendría que ofrecer a los 1.000 socios y 4.000 usuarios alguna solución ya que, de lo contrario, se les está privando de un punto de esparcimiento, tan necesario en Bilbao», advirtieron desde la junta de la sociedad. La directiva recordó también que «el club se fundó de la mano y la generosidad de un grupo de padres de alumnos del colegio de La Pureza». Aunque no quieren tirar la toalla, en último extremo recurrirán al arbitraje.