DE CUANDO EN CUANDO OLMO Aunque usted lector o lectora no ea aficionado al fútbol le aconsejo que siga leyendo porque no se trata aquí de un comentario futbolístico, sino más bien psicológico y curioso, y eso puede resultar interesante para cualquiera. Y hecha esta aclaración vayamos con el tema que se refiere a ese resultado sorprendente que se dio la semana pasada en el campeonato de Copa. Lo explico para los que no lo conocen.
Les tocaba jugarse el pase a la final a dos equipos de diferente nivel futbolístico, al menos en teoría. Por un lado el poderoso y supermillonario Barcelona, campeón de Liga el año pasado y aspirante a ganarla este año. Por otro lado, el sencillo Getafe, que ocupa un lugar discreto en la clasificación.
La eliminatoria se juega a doble partido y en el primero el Barcelona ganó fácilmente por 5-2. El partido de vuelta en Getafe estaba casi casi sentenciado, pero aquí es donde surge la explosiva sorpresa, porque el pez chico se come al grande y los del Getafe eliminan al Barcelona y le humillan marcándole cuatro goles uno tras otro. ¿Cómo es posible?
Se han ofrecido explicaciones a este caso increíble (que no es el primero), pero nadie ha dado con la solución que yo ofrezco y que he vivido personalmente en mis tiempos de jugador de baloncesto. Cuando un equipo sale al campo con el complejo y la sugestión de vencedor fácil (como salió el Barcelona), inconscientemente sufre una notable merma de su capacidad operativa. Y de nada sirve que a la vista del resultado intente reaccionar. Cuando se sale con una mentalidad ya no hay posibilidad de cambiarla.
Lo mismo le ocurrió al Madrid hace ya bastantes años cuando acababa de ganar la Liga y la Copa de Europa y le tocó enfrentarse con el Betis que acababa de bajar a Segunda División. Salió con el complejo de superioridad y el Betis le eliminó limpiamente.
En el deporte no sólo cuenta el cuerpo sino también (y a veces aún más) la mente. Cuando ambos se unen positivamente, triunfo. Cuando ambos se asocian negativamente, derrota. Y eso fue, según mi humilde opinión, lo que dio lugar a ese increíble resultado futbolístico que ha llevado al Getafe a la final de Copa, dejando con un palmo de narices al poderoso Barcelona.