Es uno de los sectores de la población que sufre una mayor discriminación en el mundo laboral. Sólo una de cada tres personas discapacitadas trabaja o ha trabajado en toda la región. Precisamente por ello, desde la Junta de Castilla y León se han tratado de fomentar iniciativas que permitan impulsar entre los empresarios un mayor índice de contratación.
Entre las mismas, destaca el hecho de que no sólo las empresas que lo fomenten contarán con subvenciones sino que se hace obligatorio que todas las que tengan a su cargo más de medio centenar de empleados cuenten con, al menos, un 2% de la plantilla con algún tipo de discapacidad.
En lo que a la propia administración hace referencia, las personas deben pasar un examen en función de la naturaleza de los problemas que presentan y del trabajo que vayan a desempeñar. Además, las plazas que no se cubran pasarán a formar parte de una bolsa de empleo que se seguirá reservando a discapacitados.
Pero por si estas cuestiones fallan, la Junta también pretende fomentar el autoempleo entre este sector de la población con una línea de ayuda específica que le puede beneficiar más que en otros casos. Finalmente, el Gobierno regional oferta ayudas a los proyectos generadores de empleo estable en Centros Especiales de Empleo así como al mantenimiento de los mismos.