Muchas veces, el 'culpable' del conflicto es el alcohol. Ese es el caso de Aitziber y Mikel. Ambos son baracaldeses, tienen 31 años y utilizan nombres ficticios para que no se les reconozca. Su gran problema de convivencia -viven felizmente en pareja- eran las cervezas que tomaba el joven con sus amigos, según confiesan los novios a este periódico. «Me ponía como una furia porque Mikel no tenía control. Bebía y bebía... ¿Luego teníamos unas broncas en casa...!», rememora Aitziber, ya con una sonrisa en la boca.
Una psicóloga les puso en la pista de cómo solucionar el problema. El hecho de tener un hijo pequeño no les supuso ningún obstáculo, sino todo lo contrario. Precisamente «por su bien» y porque se quieren «muchísimo» los jóvenes decidieron tomar este camino. «Había días que ya ni nos hablábamos y terminábamos discutiendo por cualquier cosa. Era una tortura», narran.
Ahora, todo les va mucho mejor. Él bebe con moderación y ella le deja su espacio libre para estar con sus amigos. Ese es el trato. Y hasta en las relaciones sexuales han salido ganando... Todo, por el consejo que le dio a Aitziber una amiga íntima que había recurrido poco antes al servicio. «Al principio nos dio corte, pero se nos acababa el tiempo y teníamos que hacer algo», se sincera la joven.