La huelga convocada por los sindicatos STEE-EILAS, ELA, LAB y UGT no logró paralizar la actividad en escuelas e institutos de Vizcaya, pero dejó sin clase a más de 28.000 alumnos de los 88.000 que acuden a las aulas de la red pública, la mayor parte de ellos de Educación Infantil -hasta 6 años-, según los datos oficiales de Educación. El Departamento informó que sólo un 33% de los docentes secundaron los paros, mientras que las cifras que barajaban los sindicatos elevaban el seguimiento de la huelga hasta el 62%.
La guerra de porcentajes volvió a presidir la jornada de lucha. Portavoces de la consejería remarcaron ayer que Educación facilitaba un dato irrefutable: el de profesores que habían comunicado de forma oficial que no asistirían a clase: 3.123, de un total de 9.500. «A los que se les va a descontar el sueldo por hacer huelga», señaló un portavoz del Departamento. «Tras 14 meses de conflicto, no es momento de desmentir datos sino de proponer una mesa de negociación y atender las reivindicaciones de los trabajadores», dijo el responsable de Enseñanza de UGT, Luis Santiso. Las centrales en conflicto señalaron que la huelga tuvo mayor éxito en Primaria, donde alcanzó, según sus estimaciones, al 70%, y menor en Secundaria, un 42%.
Los portavoces del Departamento consideraron la jornada de huelga como un «varapalo» para los sindicatos. «Tiene que hacerles ver la realidad de la calle. Y sentarnos en la mesa de negociación», subrayaron.
Los centros escolares habían informado ya a las familias de los niños de los profesores que iban a hacer huelga, por lo que muchos niños se quedaron en casa. En otros centros se organizaron para atender a los alumnos que tenían unas clases y otras no, durante los tiempos muertos.
Los sindicatos STEE-EILAS, LAB, UGT y ELA reclaman un nuevo cupo de docentes -profesores con plaza garantizada sin ser funcionarios-, mayor subida salarial que la que ofrece el Departamento -superior al 4%-, una distribución de los 9 millones de incentivos económicos prometidos por Educación entre todos los trabajadores, no sólo los que tienen mayor responsabilidad y nuevas figuras educativas en los centros. Las centrales han convocado otra huelga para el próximo jueves en los tres territorios.
El sindicato CC OO, que no apoya las movilizaciones, alcanzó un preacuerdo con el Departamento la pasada semana sobre las mejoras laborales para los docentes. Esta central considera que la propuesta de Educación «mejora los salarios, incentiva la función directiva y la tutoría, fija las plazas de interinos con más derecho en sus centros, inicia la reducción de jornada lectiva para mayores de 55 años y dota de más recursos a los centros».
El paro de ayer fue el tercero de esta semana en la enseñanza pública, después del de Álava y Guipúzcoa. Hoy le toca el turno a los trabajadores del colectivo de servicios: cocina, limpieza y autobús. Este sector denuncia «la precariedad» en la que trabajan «sin que se cumpla la normativa de salud y seguridad». La huelga de hoy alterará el desarrollo de la jornada escolar. Muchos centros ya han informado a los padres de que no habrá servicio de comedor, por lo que sus hijos deberán volver a casa al mediodía o llevar comida.