La tercera reunión anual de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEpap), que concluye hoy en Vitoria, ha servido para que trescientos especialistas crucen experiencias y, también, para que den de nuevo la voz de alarma ante el «negro futuro» que pinta la «acuciante» falta de estos facultativos, y que a menudo se cubre con doctores de familia. Según sus datos, hasta 24 casos se han detectado en centros de la comunidad autónoma.
Esta «preocupante» situación ha llevado al colectivo vasco de profesionales a plantear a Osakidetza dos medidas de choque. Por un lado, le insta a que 'importe' especialistas latinoamericanos y, por otro, plantea el retraso voluntario de la jubilación de los pediatras que se encuentran en activo en los ambulatorios vascos. «Eso sí, siempre y cuando cuenten con el apoyo de enfermeros especializados», matizó ayer el presidente de AEpap en Euskadi.
Si bien Ramón Ugarte recalcó que el déficit de médicos en esta disciplina «está generalizado en España», cargó contra el Departamento vasco de Sanidad por no haber elaborado un plan estratégico que analice la situación y establezca las necesidades. «Han dejado que una crisis coyuntural se convierta en estructural y ahora va a resultar mucho más costoso equilibrar el modelo. Y es que un pediatra tarda en 'hacerse' once años», enfatizó.
20 MIR al año en Euskadi
Según los datos que aportó, Euskadi genera al año veinte MIR con esa especialidad. Catorce salen de los hospitales vizcaínos de Basurto y Cruces; cuatro del Donostia, en San Sebastián; y dos de Txagorritxu, en la capital alavesa. «Y ese es el cien por cien de su capacidad, si queremos preservar la calidad. Pero ignoramos a dónde van luego a trabajar o cuántos pediatras se jubilan al año en el País Vasco. No se ha analizado. Nosotros estimamos que, al menos en Guipúzcoa, el saldo será negativo en la próxima década. Porque no hay recambio generacional», alertó Ugarte.
El presidente de AEpap en España, por su parte, incidió en la necesidad de que se «quite el pie del acelerador» en las pruebas de selectividad para acceder a la Universidad. «Son demasiado exigentes», señaló. Juan Ruiz Canela reclamó, asimismo, la «complicidad de la sociedad» para «mantener un modelo -la atención pediátrica en la Atención Primaria- envidiado en el mundo» y reivindicó la labor de estos doctores. «Es básica para la detección de trastornos, como los nutricionales y de adaptación, que luego afectan en la vida adulta».