Los pelotazos sobre el frontis del Astelena equivaldrán esta tarde al nuevo 'tic-tac' de un reloj que ya no daba la hora o a la recuperación del ritmo cardíaco a cargo de un corazón que desde hace exactamente 27 meses no conseguía latir. Afortunadamente, el frontón eibarrés salió del letargo en el que se encontraba desde el 20 de febrero de 2005, cuando albergó su último festival, y reabrirá sus puertas con toda una semifinal del campeonato manomanista, tal y como corresponde a la categoría y tradición de un recinto centenario (el 24 de junio cumplirá 103 años) que más allá de su carácter deportivo pasa por ser uno de los destacados emblemas del municipio armero.
La vuelta a la actividad es posible a través del acuerdo alcanzado recientemente por el Ayuntamiento de la localidad con las familias Gaztañazatorre y Vidarte para adquirir el inmueble por tres millones de euros, además de conceder permiso a los segundos para construir viviendas en la parte frontal.
«A veces hay que buscar la solución que pueda ser y creo que la que se ha encontrado es la que parecía menos difícil», opina «a título personal» -matiza- Isabel Vidarte, coordinadora de la edición del libro 'Frontón Astelena, 1904-2004' y activa organizadora del centenario. «Lo que se ha hecho público es lo que parece que va a ser y cada cual puede extraer su conclusión. Se ha intentado hilar lo más fino posible y se ha encontrado la única solución que se podía alcanzar», valora.
Aunque la integrante de la familia Vidarte -hasta ahora propietaria del 40% del frontón- concede que «cada uno de los implicados lo veremos de una manera o de otra», resalta el hecho en sí: «Lo más interesante y positivo de este asunto, por encima de las opiniones personales, es que el frontón Astelena, un símbolo, por fin se abre. Eso es lo más importante para el pueblo de Eibar».
A través de Aspe se seguirán encargando de la programación de partidos. «La explotación va a ser lo más peliagudo, porque mantener una actividad en cualquier frontón de manera periódica, todos los domingos, es francamente difícil», sostiene el gerente de la empresa pelotazale arraigada en Eibar, Patxi Mutiloa. «La gente que se acerca habitualmente lo hace desde otras poblaciones. Sabemos que venir a Eibar va a ser cada vez más cómodo, con más aparcamientos, e intentaremos programar bien, darle un poco de imaginación para que tenga el mayor nivel posible y con una presencia de público que sea buena», se compromete.
En su opinión, los términos del acuerdo suponen «una muy buena salida», puesto que el equipamiento deportivo, «que es lo que verdaderamente interesa al municipio» -afirma-, queda resuelto y de una manera que el Ayuntamiento «adquiere patrimonio con una mínima inversión».
El alcalde, Iñaki Arriola, valora como «una buena noticia para Eibar», su recuperación, así como el hecho de que se garantice para el futuro su función de «centro fundamental de la pelota vasca», sin olvidar que permitirá al municipio, subrayó, «disponer de un edificio céntrico para actividades socio-culturales». Tras recalcar que «la negociación ha sido totalmente transparente», incidió en la postura «de caballeros» adoptada por las partes implicadas, ya que en todo momento se produjo «lealtad» en las conversaciones.
FRANCISCO IRUSTA
El Astelena (llamado así porque, antiguamente, los lunes eran día de descanso y de reunión en torno al viejo frontón de Txantxa Zelai) se inauguró el 24 de junio de 1904. El diseño correspondió al arquitecto local Francisco Irusta, cuyo hijo Pepe habría de ser importante pelotari, para luegopresidir el Casino Artista Eibarrés, genuino punto de encuentro de la época.
Ha atravesado por no pocas vicisitudes, seguramente la más difícil en pleno Carnaval de 1934, cuando se vio afectado por un incendio que afectó a la cubierta y al escenario teatral instalado en la zona del rebote. También superó los avatares de la Guerra Civil --una bomba impactó a muy pocos metros, provocando un enorme boquete-, habiendo experimentado desde entonces y hasta hoy reformas paulatinas, la más importante la que dio lugar a la reapertura del 8 de octubre de 1972. Sin embargo, el aspecto exterior se ha conservado inalterado a lo largo del tiempo.
Algunas de las modificaciones tuvieron que ver con aspectos derivados de las exigencias de la policía de juegos y espectáculos, o de las transmisiones televisivas (se hubo de cambiar el color de las paredes y la publicidad estática). De igual manera varió el suelo -las antiguas losas eran porosas y ello hacía que la pelota botara de forma irregular-, la calefacción y la cubierta, debido a la filtración de la humedad.
Además del cometido deportivo, el Astelena ha acogido todo tipo de actividades, incluso con la presencia en él de personajes políticos de relieve, como Manuel Azaña (presidente durante la II República), Niceto Alcalá Zamora (presidente del gobierno provisional), el nacionalista José Antonio Agirre -antes de erigirse en lehendakari-, y más recientemente los socialistas Felipe González y Alfonso Guerra (1976), o el profesor Tierno Galván (1979).