A palo limpio. Así comenzaron y así terminaron los que ayer se dieron cita en el eibarrés teatro Coliseo. Y no es que los vecinos armeros acudieran a ese lugar para darse un par de tortas, nada más lejos de la realidad. Lo único que pretendían era ver la exhibición de los nueve grupos que participaron en el Festival Internacional de Paloteados que puso punto y final a la XLII Euskal Jaia de Eibar. Y por lo que se pudo ver ayer el punto y final fue redondo. «Estamos muy contentos con el resultado, aunque la lluvia nos haya tenido en jaque durante toda la semana. El sábado nos respetó pero hoy no ha podido ser y a primera hora de la mañana, cuando hemos visto que no podía ser el actuar en Untzaga, nos hemos venido directamente al Coliseo», aseguró nada más terminar el festival Oier Araolaza, miembro de Kezka Dantza Taldea, en una primera valoración.
Y a pesar de los malos augurios climatológicos y de la tormenta que cayó horas antes del comienzo del festival, los eibarreses no dejaron de asistir a la Euskal Jaia, se celebrara en Untzaga o cambiara al Coliseo. Y una buena muestra de ello fue la entrada que registró el teatro eibarrés, tanto que muchos no tuvieron otra opción que buscar sitio en los pasillos y rampas de acceso. «Todo tiene su cosa. La plaza es más amplia y entra mucha más gente, pero los teatros son más acogedores, más pequeños, y entra menos gente. Al final no creo que se ha quedado mucha gente fuera y si alguno no ha podido entrar habrá podido ver el espectáculo en las pantallas que hay en la entrada del teatro», aseguró Araolaza.
La hora y media de espectáculo trajo hasta Eibar una buena muestra de los bailes de palos que se realizan en distantas partes de España y del extranjero. Si el pasado año las protagonistas de la fiesta fueron las espadas este año se han elegido los palos ya que «los paloteados son una de las danzas tradicionales más antiguas y extendidas en Europa. Ocho danzantes, con adornos en la cabeza y en el pecho, cascabeles bajo las rodillas y palos en las manos. Golpean los palos y bailan los pies. Han pasado los siglos, generaciones, y aun y todo, aquí y allá, los paloteados siguen vivos», según se explicó en la presentación del festival.
Los primeros en subirse al escenario del Coliseo fueron los anfitriones del Kezka. Ataviados con vistosos y coloridos mantones todos los alumnos del grupo Kezka y de su escuela de danza representaron el baile 'Txatxoen dantza' de Abaltzisketa y varios bailes de Lizartza, ambos bailados en las fiestas de Carnaval y que tienen a los palos pequeños como protagonistas.
Bailes, palos y trajes
Tras la actuación del numeroso grupo de Kezka los diferentes bailes, palos y trajes de España y del extranjero se pasearon por el escenario. Los siguientes en mostrar su espectáculo fueron los ocho hombres de la Asociación 'El Todó-Danses Guerreres de la Todolella' de Todolella, Castellón. Su baile de guerra fue nombrado en 1989 como bien de patrimonio histórico ya que se ha representado desde el siglo XV hasta la actualidad.
La fuerza de los golpes con los palos llegó de la mano del Grupo de Danzas Yona de Cortes, de Navarra. Una fuerza que hizo que más de un palo saltará por el aire roto en varios pedazos. El Paloteado de Cortes es uno de los paloteados con mayor fama y tradición en el mundo de la danza de Navarra. Y sin interrupción los dantzaris iban accediendo al escenario del Coliseo. Los Bastoners de Tarrasa representaron 'Ball de bastons' (cuya primera referencia se remonta a 1150), mientras que Oin Arin Dantza Taldea de Antzuola eligió para su cita en Eibar un baile con palos cortos.
El ecuador del festival en el Coliseo tuvo como protagonistas a los representantes extranjeros, concretamente portugueses, franceses e ingleses. Los primeros, los Pauliteiros de Miranda do Douro, consiguieron meterse al público en el bolsillo con su movido y acrobático baile (considerado como uno de los más antiguos de su país), mientras que Izartxo Taldea de Uztaritz mostraron en Eibar la danza que se realiza en tiempo de Carnaval en las cuestaciones de casa en casa.
El último representante extranjero del festival de ayer fue The Britannia Coco-nut Dancers of Bacup, de Inglaterra, quienes con sus vestimentas, caras negras (para protegerse de los malos espíritus) y edad asombraron a más de uno.
Ayer interpretaron dos danzas: 'Garland' (se interpretan con arcos, son de origen pagano y se bailan para celebrar la llegada de la primavera) y 'Coco-nut' (danzas cuyo ritmo se acompaña con unas pequeñas maderas que los danzantes llevan en las manos, rodillas y cintura). Aunque la primera referencia sobre los danzantes Coco-nut data de 1857, es sabido que anteriormente también existían este tipo de danzantes, pero hoy en día The Britannia Coco-nut Dancers es el único grupo que realiza este tipo de bailes.
Los últimos en actuar ayer en Eibar fueron Indarra Dantza Taldea, de Vitoria. En dos grupos diferentes pusieron en escena el 'Paloteado de Pipaón' (recuperado en el año 1981) y el 'Paloteado de Villabuena', danza tradicionalmente ofrecida a las personas ilustres que visitaban la localidad alavesa.