El uso de la antigua sede de la Policía de Barakaldo ha enfrentado al Ayuntamiento y a Protección Civil. Desde hace varios años, el local ha sido utilizado en exclusiva por la agrupación de voluntarios, pero a partir de ahora deberá compartir el recinto con el nuevo cuerpo de vigilantes del enclave: los serenos. Esta decisión ha levantado ampollas en el seno del organismo, que acusa al Consistorio de «dejarles en la calle» y de querer «suprimir» su servicio.
El miércoles, varios guardias urbanos vaciaron 21 taquillas del interior del inmueble para que las pudieran emplear los serenos, que anoche volvieron a las calles de Barakaldo. «Al descubrir que se habían llevado nuestras pertenencias, sentimos impotencia y rabia», relata José Luis Lara, jefe de grupo de la asociación, que cuenta con cuatro miembros. Según explica, faltaban varios artículos, como toallas, champús y maquillajes. Inmediatamente después, presentaron dos denuncias «por robo».
La Corporación, sin embargo, recuerda que los objetos se encuentran en dependencias municipales a la espera de que sus dueños los recojan. «Hace dos meses, instamos al responsable Protección Civil a que nos dejara las llaves de la sede para poder habilitar las cabinas a los nuevos vigilantes nocturnos, pero éste se negó», recuerda el concejal de Seguridad Ciudadana, Juan José López Colás. Por ello, el Ayuntamiento se vio obligado a acudir a los servicios de la limpieza. «Se han olvidado de que esto no es un 'txoko' privado, sino locales municipales», advierte el edil.
Y ayer, la polémica aumentó todavía un grado más. Por la mañana, la Administración cambió la cerradura del inmueble. «Como no nos daban las llaves, ésta es la única manera de tener las nuestras propias», apunta Colás, que aclara que la intención del equipo de gobierno no pasa por la desaparición del cuerpo.