Varios agentes de la Ertzaintza que trabajaban en la comisaría de Erandio fueron asistidos el pasado miércoles por los servicios médicos del centro al presentar una irritación ocular y en las mucosas generada por un producto tóxico, según denunciaron ayer los representantes del sindicato ELA. La ninhidrina, un reactivo químico que se quema para analizar las huellas dactilares, «se propagó por las dependencias policiales a través de los conductos de ventilación», explicaron desde el sindicato.
El percance se produjo cuando algunos agentes de la policía científica manipulaban ese componente, «en perfectas condiciones de seguridad», según las mismas fuentes sindicales. En esta línea, aseguran que todo se debe a la obstrucción de un tubo por el que se canalizan los humos de la campana extractora. «Esos mismos agentes manifiestan que se encuentra taponado de obra».
En consecuencia, «el humo tóxico se expandió a través de los canales de ventilación, generando problemas al personal que trabajaba en el edificio», afirman los representantes de este sindicato, en un comunicado. Por esa causa, algunos agentes sufrieron irritación en los ojos y precisaron de asistencia médica.
Los delegados denuncian que se les impidió abrir las puertas de la comisaría para aliviar los efectos del escape. Para justificarlo, dicen que sus responsables alegaron que «los protocolos de seguridad impiden abrirlas».
ELA confirma que «es la cuarta vez que la ninhidrina perjudica a los trabajadores a consecuencia de las malas instalaciones de evacuación en las dependencias del departamento de investigación». Pese a que han denunciado el caso, aseguran que no se efectúan los arreglos. Por su parte, el Departamento de Interior no se refirió al número de agentes afectados por el posible escape «por cuestiones de seguridad», ni aclaró si el edificio presenta deficiencias.