Julián Barandika es el presidente de la asociación Txindorra Heiza Kirol Elkartea, entidad que tendrá la difícil misión de poner en marcha y gestionar la zona de caza controlada de Urdaibai en un clima de desconocimiento general y rechazo de buena parte de los cazadores. Este vecino de Arratzu, que lleva 22 años practicando esta actividad, solicita la colaboración de todos los implicados para sacar adelante una iniciativa que cataloga como la «menos mala de las alternativas que barajaba la Administración».
-Menuda papeleta les ha caído encima ¿no?
-La verdad es que sí, porque hay gente que no está muy por la labor de que se ponga en marcha este sistema. Sin embargo, también es verdad que del rechazo frontal registrado cuando se iniciaron los trámites para su aplicación hemos pasado a un momento de aceptación del nuevo panorama.
-Sin embargo, da la sensación de que existe bastante desinformación sobre el asunto.
-En los últimos meses no hemos sabido nada al respecto por parte de la Diputación. Sin embargo, nosotros hemos mantenido informados en todo momento de la situación a las diferentes sociedades de caza de la zona para que transmitan a sus miembros cómo está la situación. Otra cosa es que no quieran enterarse.
-Octubre está a la vuelta de la esquina. ¿Ve factible sacar adelante el proyecto para esa fecha?
-Posible es, aunque desde Txindorra hemos defendido que sería conveniente disponer de un periodo de prueba anterior para ver como marcha la cosa.
-¿Han definido ya la gestión?
-Se regula principalmente lo que se denomina caza al salto, que es el que da más problemas. La adjudicación de los puestos de parada para el pase seguirá como hasta ahora. Según las previsiones tendremos unas doscientas licencias a repartir y habrá que buscar la fórmula más adecuada de reparto.
-Parte de esos permisos serán para cazadores de fuera de Urdaibai.
-Sí, pero no creo que vengan muchos.
-¿La zona de caza controlada es una buena medida para regular la actividad cinegética en la zona?
-Para nosotros es la menos mala de las alternativas que se barajaban ya que una de ellas era impedir la caza. Sinceramente creo que todos salimos ganando. Se limitan algo nuestras opciones pero al mismo tiempo también se evita la acumulación de cazadores en ciertas áreas como había hasta ahora y los que estén cogerán más.
-Servirá también para poner fin a los conflictos con los baserritarras.
-Está claro que aquellos que no respetan nada, muy probablemente, seguirán haciendo de las suyas.
-Y ¿cómo esperan controlar esos incidentes y los furtivos?
-Harían falta tres o cuatro guardas para cubrir toda la zona.