Hace cinco años, Maite tuvo una visita sorpresa. Su hermana pequeña -un año menor-, fue a pasar el verano con ella. Haydeé -nombre cubano-, empezó a trabajar en el centro de Düsseldorf, en el café Madrid, mientras estudiaba alemán. Sus 'vacaciones' se acabaron, pero unas prácticas inesperadas en una empresa de automóviles la retuvieron en el país germano.
Ahora, es delegada comercial de la empresa Redi Group en España. «Ya no la echo de casa», asegura Maite con una sonrisa. Los primeros meses juntas compartieron cama en una pequeña buhardilla. El año pasado se cambiaron a un piso de alquiler más grande, donde suelen pasar las tardes con sus amigas tomando unas cervezas en el balcón.
No es lo único que estas hermanas comparten. Cada poco tiempo, su familia les hace una visita. Y, por supuesto, «vienen con las maletas cargadas de comida. Aunque nosotras también lo hacemos cuando regresamos de Bilbao: pimientos, jamón, espárragos...». Pero, sin duda, la mejor anécdota que pasaron juntas fue el año del Mundial de Alemania. «El país estaba transformado. Había pantallas por toda la ciudad. Nos pintamos la cara con la bandera española. Fue una depresión cuando perdieron contra los franceses».
Sus caminos han seguido paralelos, pero Maite se quiere desmarcar y regresar a Bilbao. «A Haydeé la veo más contenta, además, tiene a su novio alemán». Su hermana lo confirma. «De momento, no pienso en volver».