Modificar el Plan General para garantizar la continuidad del colegio Hijas de la Cruz podría salirle caro al Ayuntamiento de Santurtzi. Fuentes de la Fundación Murrieta, antigua propietaria de la escuela, han indicado que el cambio urbanístico revocaría el derecho de la constructora que en su día, y ajustándose a las normas vigentes, adquirió las instalaciones. «Habría que recurrir la decisión en el juzgado y la resolución le podría suponer al Consistorio una indemnización por daños de más de 20 millones de euros», aseguran desde la sociedad.
La promotora Florester compró el colegio cuando el Plan General del municipio, aprobado en 1998 por PSE y PNV, calificaba el uso del solar de tipo residencial. El Ayuntamiento, sin embargo, adoptó el pasado septiembre el compromiso de modificar el planeamiento local para recatalogar la parcela como educativa y garantizar la continuidad del centro docente. Aunque la promesa aún no se ha llevado a efecto, el Consistorio ya ha adjudicado a una ingeniería por 38.000 euros la redacción del cambio urbanístico, que se podría aprobar en el próximo pleno.
Desde la Fundación Murrieta consideran que la modificación del Plan General de Santurtzi en ningún caso aseguraría la continuidad de la actividad docente que hoy presta la escuela en su actual ubicación. «La sociedad está obligada por sus estatutos fundacionales a desarrollar labores benéficas en la localidad, pero no por obligación en un lugar concreto. Como entidad privada puede promoverlas donde lo estime oportuno», defienden.
Florester y la Fundación Murrieta manifestaron desde un inicio su intención de preservar la actividad educativa de Hijas de la Cruz, aunque en otro escenario. Apostaron por trasladar la escuela, pese a la negativa de la congregación religiosa que la dirige, al cercano colegio San Francisco Javier. Anunciaron que se conservarían el número de alumnos y los puestos de trabajo, pero el intento de fusión no caló. La propuesta quedó aparcada a la espera de un acuerdo que todavía no ha llegado.
Demanda
La batalla por garantizar el futuro de Hijas de la Cruz ha seguido, además, una segunda vía. El patronato de la Fundación Murrieta no estuvo claro desde un inicio. Juan Manuel Mitjans y Domecq, como descendiente del fundador, reclamó el mandato de la institución hace un año para promover la venta del colegio. El Gobierno vasco, sin embargo, ratificó en enero al Ayuntamiento como el máximo responsable de la sociedad. Ante el pronunciamiento del Ejecutivo autónomo, el Consistorio decidió acudir a los tribunales para anular la operación. La demanda ya se ha presentado.