Iñaki Azkuna revalidó ayer su triunfo en Bilbao y llevó al PNV a sus mejores resultados en solitario en la capital vizcaína, todo un hito para el partido jeltzale, que ha sufrido un notable desgaste electoral en Euskadi. Sin Eusko Alkartasuna, Azkuna mantiene los 13 concejales logrados por la coalición nacionalista en los anteriores comicios, frente a la caída en picado de EA, el desgaste de EB, el auge del PSE y el ligero retroceso del PP.
La importancia del liderazgo de Azkuna, que encadena su tercera victoria, reside en la letra pequeña del análisis electoral, pues todos daban por hecho, rivales incluidos, su hegemonía. El candidato del PNV ha obtenido un porcentaje de voto histórico: 41,18%, dos puntos más que el logrado por los jeltzales en las primeras elecciones democráticas -39,3%-. En número de concejales también toca techo, igualando la marca de 13 ediles de 1979.
Pero si el triunfo de Azkuna como candidato mejor valorado no se cuestionaba, las novedades han estado en quienes han sido sus socios de gobierno (Ezker Batua y EA) y quienes han estado en la oposición (PP y PSE). Los socialistas son la única formación que crece. El grupo de Txema Oleaga sube dos concejales con un porcentaje de voto casi de récord (22,08%), cercano a los registros del PSE de los años ochenta. En ediles se queda a dos de su mejor marca, de 1983.
Por un puñado de votos
Los populares de Antonio Basagoiti pierden un edil -pasan de 8 a 7-, pero demuestran tener una base electoral sólida que ya quedó demostrada en los anteriores comicios, cuando resistieron al eventual desgaste del Prestige y la guerra de Irak. De hecho, el PP sigue como segunda fuerza municipal, a un puñado de votos de Oleaga -sólo les separan 562 sufragios-. Pese a no llevarse un batacazo, sí es significativo el progresivo retroceso. Los 9 representantes del PP de 1995, hasta ahora su récord, son ahora 7, uno menos en cada cita con las urnas.
Ezker Batua-Aralar es otro de los grupos damnificados en Bilbao. El partido que lidera Julia Madrazo no rentabiliza la coalición con la izquierda abertzale democrática y todo apunta a que a EB le pasa factura en las urnas su acuerdo de gobierno con el PNV y EA de este mandato. Aún así, sus dos representantes le asegurarían a Azkuna de nuevo la mayoría absoluta que garantiza la estabilidad en el gobierno: 15 concejales en un Ayuntamiento de 29. En este mandato, tanto Azkuna como Madrazo se han profesado lealtad mutua.
El otro perdedor ha sido Eusko Alkartasuna, que desaparece de la capital vizcaína -logró dos representantes en 2003 en coalición con el PNV-. Sin el respaldo del 'gran hermano', la candidatura de Jon Aritz Bengoetxea no ha superado el corte al obtener un 2,7 % de los votos -4.241 apoyos-, insuficientes para alcanzar un concejal.
Azkuna fue anoche explícito al hacer su análisis electoral. «Con ellos hubiéramos sacado 14 concejales. Así, los votos de EA votos han ido a la ría». En su anterior participación en solitario, en 1995, Eusko Alkartasuna se quedó a un paso de lograr un edil, tras obtener entonces 7.500 votos. Hay que remontarse hasta 1991 para ver a EA con representación por sí sola -tuvo dos entonces-. El hundimiento del partido de Begoña Errazti en Bilbao es significativo, pues es la única capital vasca en la que desaparece .
El otro protagonista de la jornada fue la abstención, muy alta, pese a los llamamientos a la participación. El 43,04% del electorado no ejerció su derecho al voto, frente al 29,5 de 2003, algo que puede haber hecho mella en todos las candidaturas en las urnas.
Y un detalle, el alto porcentaje de votos nulos, un caudal que podría proceder de la izquierda radical. Sin el concurso de ANV en Bilbao, no ha encontrado opción en los carteles electorales en liza, ni en el PNV de Azkuna, algo que parecía claro -respondió con un elocuente «que os den morcillas» a quienes le boicoteaban los actos electorales-, pero tampoco en EB-Aralar. De hecho, hay más sufragios nulos -12.859- que apoyos a esa coalición de nuevo cuño -12.615-.
Nunca el voto estuvo tan concentrado. El escenario, en el que el PSE suma a costa de EB y PP, y el PNV absorbe a EA, dibuja sólo cuatro partidos en Bilbao, plaza que ha llegado a tener hasta siete grupos políticos diferentes en el pleno.