Lunes, 28 de mayo de 2007
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Elecciones 27m
El PNV se ve obligado a pactar al perder la mayoría absoluta en Vizcaya
Los socialistas se consolidan como segunda fuerza y ganan tres escaños, el PP retrocede y EB puede tener la llave
El PNV se ve obligado a pactar al perder la mayoría absoluta en Vizcaya
José Luis Bilbao se abraza de forma efusiva con un militante dispuesto a repetir como diputado general. / IGNACIO PÉREZ
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Las Juntas Generales de Vizcaya afrontan una nueva etapa más abierta al juego político que la anterior. El PNV es el claro ganador con el 39,8% de los votos, pero ha perdido la mayoría absoluta de la que ha disfrutado en los últimos cuatro años en coalición con Eusko Alkartasuna. Si en 2003 ambos partidos lograron un resultado histórico con 27 apoderados -el mejor desde la escisión, en la etapa de José María Makua- los jeltzales se han quedado ahora con 23 y necesitan otros tres escaños para gobernar con tranquilidad.

La victoria tiene cierto sabor agridulce en el territorio donde el PNV se hace fuerte en cada cita electoral. En la última legislatura ha sentado en las Juntas a 22 apoderados, pero esta cifra era fruto del reparto de escaños con su socio. A EA se le adjudicaron cinco representantes, muy por encima de lo que solía obtener en las urnas. En 1995, la última vez que concurrieron en solitario, el PNV logró veinte representantes y EA sólo uno. Los jeltzales esperaban revalidar con más fuerza su liderazgo en la coalición, tal como auguraban las encuestas.

Si se suman los resultados, los dos partidos nacionalistas han perdido 65.000 votos desde las últimas elecciones forales. Estos apoyos se habrían repartido entre Acción Nacionalista Vasca -que tiene un escaño por la circunscripción de Encartaciones, la única donde su lista no fue anulada- y Ezker Batua-Aralar, que con cuatro representantes -uno más que hasta ahora- puede tener la llave de la gobernabilidad. También hay que tener en cuenta la elevada abstención, que roza el 40%, casi diez puntos más que hace cuatro años, y los más de 55.000 votos nulos.

El que más posiciones gana es el grupo socialista, que ha cosechado casi la cuarta parte de los sufragios. Ya era la segunda fuerza, pero al pasar de once a catorce junteros fortalece su posición, que se ha visto favorecida por el empuje que supone gobernar en La Moncloa. Así se distancian de los populares, que quedan con ocho apoderados. El PP no ha rentabilizado en las urnas su labor de oposición -la más contundente que ha encontrado el Gobierno foral en esta cómoda legislatura- y ha perdido dos escaños.

Negociación «difícil»

La «arriesgada apuesta» de Eusko Alkartasuna de medir sus fuerzas en solitario le ha dejado con un único representante en la Cámara, por la circunscripción de Busturia-Uribe. El candidato a diputado general, Ricardo Barainka, que se presentaba por Bilbao, queda fuera de las Juntas, algo que ya «tenía asumido. Ya dije que íbamos a sacar lo mismo que en 1995, cuando fuimos solos. Lo importante es que no hemos desaparecido del mapa», reconocía.

En este escenario, José Luis Bilbao pondrá a prueba su capacidad de negociación para formar un gobierno estable en sintonía con las directrices de su partido y con las peculiaridades de la Cámara territorial. El gabinete de Ibarretxe ha dejado claras sus preferencias por trasladar la fórmula del tripartito de Lakua a las instituciones locales y forales. En las Juntas Generales, sin embargo, es evidente la falta de sintonía entre PNV y EB. La coalición de izquierdas se ha posicionado en contra de los principales proyectos del Gobierno foral -desde la 'Supersur' hasta las reformas fiscales, por no hablar de la ampliación de la incineradora de Zabalgarbi- y le ha acusado de invadir competencias del Gobierno vasco con su plan de vivienda, una apuesta personal de Bilbao.

El portavoz de EB-Aralar, José Ferrera, se mostró exultante «porque nuestro objetivo era romper la mayoría del PNV» y advirtió de que se lo pondrá «muy difícil» en una negociación. Los jeltzales se entienden mejor con los socialistas -les han apoyado en sus principales proyectos en las Juntas- pero este pacto resulta más improbable con el actual juego de alianzas políticas. Además, su implantación en la Cámara les obligaría a ceder mayores cuotas de poder que las dos carteras que reservaban a Eusko Alkartasuna. El PP, su 'látigo' en los últimos años, parece descartado como socio. José Luis Bilbao también tiene la opción de gobernar en minoría y buscar acuerdos puntuales, aunque le resultará difícil volver a esa zozobra tras cuatro años de mayoría absoluta.

 
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