Los teléfonos no paraban de sonar ayer en el batzoki de Santurtzi. Ricardo Ituarte era el gran protagonista y estaba exultante. No es para menos. 24 años después, el PNV recupera la Alcaldía a lo grande, con mayoría absoluta. El futuro alcalde admite que esperaba la victoria, pero le sorprendió el resultado. «Bestial» o «espectacular» eran los adjetivos que añadía al triunfo nacionalista. Un premio logrado desde su tenaz oposición.
A sus 31 años, lleva una legislatura al frente del grupo municipal. En 2003, la lista que lideraba ya fue la más votada, pero el pacto PSE-PP le apartó del Gobierno. Desde entonces, ha ejercido un constante control del Ejecutivo local, que ha merecido el reconocimiento popular.
La cercanía al ciudadano es, a su juicio, una de las claves de la victoria del PNV. «Supimos mantener el hilo conductor con el vecino y alimentarlo desde la institución local», asegura este licenciado en Derecho, director del Centro de Desarrollo Empresarial de la Margen Izquierda (Cedemi). Ituarte entiende que su mensaje superó las barreras ideológicas. «Soy consciente de que nos han votado vecinos que no son del PNV», asume.
Quizá por eso interpreta que, más que la mayoría absoluta, el pueblo le ha dado una «tremenda responsabilidad». En virtud de esa encomienda, buscará implicar a todos los partidos en la gestión local y se compromete a «trabajar día a día para solucionar los problemas de Santurtzi». «Pero, ante todo, seguiré siendo un vecino, con mi gente y mi cuadrilla», adelanta.