La composición del futuro gobierno municipal de Getxo lo decidirán los 6.113 votos obtenidos por el PSE-EE. Ni los más de 13.500 del PNV ni los 12.800 del PP. La llave de la Alcaldía está en manos de cuatro concejales, los liderados por Luis Almansa, cabeza de lista de los socialistas. El empate a diez ediles cosechado entre peneuvistas y populares, la pérdida de peso de EB-Aralar al conseguir un solo concejal -en la anterior legislatura dio el gobierno al PNV-EA al lograr el área de Urbanismo- y la desaparición de EA del mapa político han dibujado un escenario con un único actor principal. Ahora, es el momento de que el PSE deshoje la margarita: PNV o PP, continuidad o cambio.
Ya en frío, Almansa no ha dudado en ratificar su apuesta por desbancar a los nacionalistas del poder. Lo hizo el domingo tras conocerse el 100% del escrutinio y lo reiteró ayer. «Son puras constataciones de los resultados. La orientación y el sentir del voto son clarísimos. La ciudadanía ha reforzado al PSE y al PP. Los ciudadanos han votado por el cambio», recalcó en declaraciones a este periódico. Como fuerza política que ha logrado un mayor incremento en el porcentaje total de sufragios -ha pasado del 12,9% al 15,8%-, los socialistas aseguran estar tranquilos y a la espera de que «se pongan en contacto con nosotros para empezar a conversar».
Son varias las opciones barajadas, como que se produzca un apoyo expreso del PSE a uno de los dos partidos -Imanol Landa (PNV) o Marisa Arrúe (PP)- para así poder conformar un gobierno en mayoría. Sin embargo, no hay que descartar que los socialistas se abstengan a la hora de votar a la lista con más sufragios, es decir, la candidatura jeltzale. Esta opción posibilitaría que Landa se convirtiera en alcalde de Getxo al frente de un ejecutivo en minoría y con respaldos puntuales -como en los presupuestos- del resto de formaciones.
Precisamente, según explicaron fuentes socialistas, ésta será la fórmula que guiará su estrategia postelectoral: respetar la lista más votada. Eso sí, esto no quiere decir que puedan darse excepciones. Lo que está claro es que serán las ejecutivas de los partidos las que decidirán cómo mover sus piezas en el tablero municipal, en función de la negociación con el resto de fuerzas. De hecho, estas fuentes advirtieron de «queda mucho por hablar» y que habrá que esperar a que el partido decida cuál es la estrategia a seguir. «No es Getxo, hay otros municipios implicados», matizaron.
«Maltrato» en los plenos
Quedan un par de semanas para decidir futuras alianzas, pero a día de hoy, el discurso del PSE de Getxo deja entrever cuál es su primera opción. «El tripartito (PNV-EA- EB) ha sufrido una debacle. Con este apoyo a PP y PSE se han creado unas expectativas ilusionantes», declaró Almansa. Respecto al futuro del tercer municipio de Vizcaya, abogó por recuperar peso estratégico en el conjunto del territorio ya que, a su juicio, Getxo necesita una «nueva etapa en la que prime el diálogo y la tolerancia» y no la «arrogancia y la prepotencia manifestada por el PNV en estos últimos ocho años». En este sentido, lanzó duros reproches hacia Iñaki Zarraoa, alcalde desde 1999 y ahora relegado por su partido. «Nos ha colocado en una situación de indignidad política y Landa -era concejal de Presidencia- ha sido partícipe porque formaba parte del gobierno».
La fuerte abstención registrada (un 37,5%, doce puntos más que en 2003) ha supuesto un duro varapalo, sobre todo, para el PNV. Pese a todo, la formación jeltzale copó el 35% del total de votos, una décimas por encima de los últimos comicios, cuando alcanzó 11 concejales al presentarse en coalición con EA. El PP también subió una décima (33%), lo que le llevó a ganar un nuevo edil pese a perder más de 3.300 apoyos. Ahora, todos miran al PSE, cuya decisión será vital para desarrollar proyectos tan relevantes como la construcción de 8.000 viviendas en el barrio de Andra Mari.