Es el primer candidato a alcalde socialista que logra una victoria en la capital alavesa, pero ha conseguido dormir siete horas seguidas y muestra un aspecto relajado y afable. Patxi Lazcoz (Pamplona, 1965) cuenta ya los días que faltan hasta el 16 de junio cuando, con toda seguridad, tomará posesión de su nuevo cargo como regidor en el Ayuntamiento vitoriano. Mientras las ejecutivas de los partidos tratan de encajar las piezas de los puzzles postelectorales, Lazcoz evita desvelar sus cartas, pero asegura que el «reto» es conseguir «estabilidad institucional». Su objetivo, que sea «la legislatura de los acuerdos y de los proyectos estratégicos».
-Analizados los resultados, ¿qué han dicho los vitorianos?
-Primero hay que analizar la abstención, muy alta. Pone de manifiesto que la crispación ha abierto una brecha entre las instituciones y la sociedad. En segundo lugar, se ve claro que Vitoria demandaba un cambio y que lo debemos liderar.
-Los resultados del PSE han sido magníficos en Vitoria y en Álava, donde han rozado la victoria. ¿Aspiran a gobernar las dos instituciones?
-Es una aspiración legítima. Pero uno de los retos que tenemos es que ese liderazgo tenga estabilidad y consenso suficiente. Una de las claves del fracaso del PP ha sido no haber sabido conseguir esa estabilidad institucional.
-En Vitoria son la lista más votada y podrían gobernar en minoría. ¿Buscará pactos que les garanticen estabilidad?
-Es muy pronto para hablar de eso. Tenga en cuenta que se puede desarrollar una gestión potente sin pactos explícitos o gobiernos de coalición, como se ha demostrado con la política de vivienda.
-Pero ha admitido que el reto es conseguir estabilidad.
-Hay que ser prudentes, porque de hecho ni siquiera conocemos todavía los resultados oficiales en las Juntas Generales (parece que faltan por computar algún voto de los residentes en el extranjero y la diferencia PP-PSE es de sólo 165 votos a favor de los populares). Y es evidente que la estabilidad que se consiga debe afectar a ambas instituciones, no puede ser que una tenga estabilidad y la otra no funcione.
-¿Los acuerdos con el PNV son la única opción que manejan?
-Reconozco que parece que son la única opción dado el nivel de crispación y lenguaje beligerante que utiliza el PP contra nosotros, por mucho que ahora nos tiendan la mano. Hace 24 horas decían que pretendíamos meter a terroristas en las instituciones.
-¿Están dispuestos a entregar la Diputación al PNV a cambio de asegurarse la estabilidad en Vitoria?
-No tiene sentido hacer cábalas ahora. Hay que ser prudentes. Pero no olvidemos que los líderes del PNV vienen de haber tratado de poner el Plan Ibarretxe encima de la mesa.
-El PNV ha caído a la tercera posición, su peor resultado desde 1987. ¿A qué lo atribuye?
-A eso mismo. El PNV se ha equivocado al incorporar el Plan Ibarretxe a su campaña. Es un instrumento de división y ha podido pesarle. Y es innegable que la ruptura de la coalición con EA le ha hecho un 'roto' importante.
-Alonso ha aguantado el 'tirón'.
-Sí, aunque ha perdido 7.000 votos y eso le debería hacer reflexionar. Pero ha aguantado en escaños.
-¿Sabía que el candidato del PP a las Juntas Generales, Javier de Andrés, ha obtenido más apoyos en Vitoria que el propio Alfonso Alonso, pese a ser mucho menos conocido?
-No me sorprende. Ha habido un voto de castigo para Alonso, que ha representado aquello que menos le gusta al ciudadano de la política.
-Acumula 16 años de experiencia municipal. ¿Qué ha aprendido?
-He adquirido madurez personal, porque entré con 24 años. Unido a una experiencia muy rica en el gobierno y la oposición, y al alto grado de conocimiento de la Administración que ello proporciona, me hace tener mucha confianza.
Enseñanzas
-Ha seguido de cerca las tareas de sus predecesores, Cuerda y Alonso. ¿Qué enseñanzas ha obtenido?
-De Cuerda, la sensibilidad social. Y de Alfonso Alonso, me quedo con su intento de que Vitoria pase de 'pueblo grande' a ciudad.
-Habrá aprendido de sus defectos.
-Cuerda trabajaba demasiado con sus funcionarios y poco con los políticos. El gran error de Alfonso ha sido perder la capacidad de interlocución. Si se pierde eso, se diluyen las posibilidades de afrontar grandes proyectos en la ciudad.
-Va a ser el primer alcalde socialista. ¿En qué se va a notar?
-Esta etapa no será un punto y aparte. No quiero partir de cero. Existe una herencia política y de gestión, con sus aciertos y errores. Quiero aprovechar lo mejor y corregir otras cosas. Dicho eso, se notará que gobernamos los socialistas en que las políticas sociales volverán a recuperar su carácter pionero. Y en que el Ayuntamiento será sede de acuerdos y no de crispación.
-Nada más conocer su victoria se reafirmó en tres compromisos: impulsar el Palacio de Congresos en Lakua, el soterramiento y afianzar el estatus de capitalidad de Vitoria. ¿Serán actuaciones inmediatas?
-En el primer mes de trabajo sentaremos las bases para garantizar que al finalizar los cuatro años el nuevo Palacio de Congresos y de la Música estará en servicio o a punto de hacerlo. En cuanto al soterramiento, en cuatro años será difícil ver la obra, pero se podrán avanzar otras cuestiones. Por ejemplo, adelantar la nueva estación de autobuses como parte de la intermodal.
-¿Y en cuanto a Vitoria como capital de Euskadi?
-Si Ibarretxe tiene a bien atender al alcalde de la capital de Euskadi, haré lo que tengo que hacer: reclamarle lo que nos corresponde. Es decir, que el Gobierno vasco se implique en los proyectos emblemáticos y estratégicos de la ciudad.
-El PSE apoyó la investidura de Alonso y facilitó estabilidad en algunos momentos de la legislatura, pero en los últimos años han sido muy duros con él ¿Qué oposición espera ahora de los populares?
-La que han dicho que iban a hacer: pensando antes en Vitoria que en el PP. Le voy a dar a Alonso la oportunidad de demostrarme que es capaz de cumplir lo que dice, a pesar de las amargas experiencias que he tenido con él.
-¿Será jefe de la oposición?
-No creo que aguante cuatro años.