El Departamento vasco de Interior recurrirá a una campaña de teatro callejero para intentar reducir la cifra de muertes por atropello que cada año tiñen de negro las estadísticas de tráfico. Sólo en Euskadi, durante los últimos cinco años, 156 personas se dejaron la vida en el asfalto tras ser arrolladas por un vehículo. Además, más de mil resultaron heridas de diversa gravedad. «No son buenas cifras dado que el número bueno es cero», señaló ayer Andoni Arriola al referirse a los 19 atropellos mortales contabilizados el pasado año. El director de Tráfico del Ejecutivo fue quien presentó la iniciativa en Bilbao arropado por los concejales en funciones de Circulación y Seguridad Ciudadana de la capital, Ibone Bengoetxea y Eduardo Maiz, respectivamente.
La campaña se desarrollará en junio en las tres capitales. En Bilbao tendrá lugar entre los días 4 y 8, en Vitoria, entre el 11 y el 15, y en San Sebastián, del 18 al 22. Durante estas fechas, dos actores disfrazados de muñecos del semáforo se situarán en los pasos de cebra más transitados y peligrosos de las ciudades para llamar la atención a los peatones incívicos.
Esta función la asumirá el muñeco rojo. Como si de un cobrador del frac se tratara, pitará o rodeará al ciudadano que no cruce en verde o lo haga por un lugar indebido, algo que lo convertirá en «centro de atención de todas las miradas y hará que se le suban los colores». Eso sí, el propósito es reprobar su actitud de «forma amable».
El muñeco verde, «el bueno», se dedicará a entregar folletos informativos. En una de las postales, por ejemplo, se aprecia una radiografía real de una rotura ósea tras ser operada con el mensaje: «cruzar la calle sin respetar las normas, puede romper su vida». Asimismo, también se utilizarán lemas como «por favor, no se engañe a sí mismo, no es más rápido que los coches». Hay que destacar, además, que el último informe de la Fundación Deusto revela que los peatones son los responsables del 76% de las infracciones con riesgo de atropello.