El jueves, tras la depresión del Villa (narrada abajo), nos saltamos a Centro-Matic, los teloneros yanquis de los Sadies en el Antzokia, porque cantan cosas demasiado tristes y preferimos mamarnos gratis en la inauguración del Espazio BBK, así de claro. Ahí vimos VIPs (Fito, Urzaiz, La Divina...), oímos de fondo a Achtung Babies (clones itálicos de U2) y cuando nos hartamos, en todos los sentidos, partimos bajo la lluvia a morder la guinda de la velada.
Los canadienses nos reafirmaron. Oyendo su último CD, un directo caótico, casi atropellado y con decenas de invitados, sabíamos que el concierto de Bilbao, en cuarteto, estaría mucho mejor. Así fue y así nos dio la razón al final del bolo el líder, Dallas Good, que llevaba escrito el nombre en el mástil de su Telecaster. Su hermano Travis tocó una Gretsch y cantó peor (pero se redimió en una balada de asesinato), aunque no lastró el listado trajeado, compactado, con contrabajo y variado: surf vía Link Wray, rock-a-billy a lo Robert Gordon con Chris Spedding, psicodelia escuela Beachwood Sparks, hillbilly violinista (una versión de Bob Willis), country genuino, western tipo Morricone y, en el bis, sendas versiones de Love y los Pink Floyd de Barrett.