La meteorología caprichosa no sabe nada de calendarios oficiales y ayer ignoró por todo lo alto que era el inicio de la temporada estival de playas. Los equipamientos de los 28 arenales vizcaínos ya están listos para recibir a los más de cinco millones de bañistas que cada verano acuden a ellos y, una temporada más, dos son los ejes sobre los que se mueven las actuaciones públicas: mejorar la accesibilidad a las playas y su seguridad. Con esos fines, el Departamento de Medio Ambiente de la Diputación ha destinado este año 5,2 millones de euros, un 25% más que en 2006, para los quehaceres en los arenales.
La cuestión de la accesibilidad lleva cierto retraso. El año pasado arrancó el plan de actuación para adaptar las playas vizcaínas a los estándares marcados por la Ley de Accesibilidad. Las obras comenzaron en aquellas con certificados ISO 9001 y 14001 por ser las que mejores características presentaban: las primeras actuaciones han tenido lugar en La Arena, Laida y Karraspio, mientras que las obras en Arrietara-Atxabiribil e Isuntza se han retrasado y no comenzarán hasta octubre. En Laga la Diputación está pendiente del proyecto de actuación del Ministerio de Medio Ambiente, y en Ogella la orografía permite pocas opciones para actuar.
Además, se han redactado nuevos proyectos para Arrigunaga, San Antonio, Ea, Arrigorri, Plentzia, Las Arenas y Ereaga con el objetivo de «garantizar la accesibilidad universal a todas las playas», explicó ayer el diputado en funciones de Medio Ambiente, Iosu Madariaga. En todos los casos las actuaciones pasan por instalar accesos con baldosas de fácil identificación, bandas antideslizantes, barandillas, rampas, realizar rebajes de aceras o reservar plazas de aparcamiento para discapacitados.
En el apartado de la seguridad, los equipos de socorristas amplían el periodo de servicio, que comenzará una semana antes, el próximo día 9, y se prolongará dos semanas más que en 2006, hasta el 30 de septiembre. La plantilla se incrementa en cuatro personas, hasta los 145 (84 trabajarán cada día), que vigilarán ininterrumpidamente entre las 11 y las 20 horas. La extensión del servicio, que vuelve a gestionar la Cruz Roja, ha conllevado un incremento del 54% en el presupuesto destinado a salvamento y socorrismo, que crece hasta los 1,69 millones.
También aumentan los esfuerzos por proteger a los bañistas de peligros menos naturales: crece la plantilla de hondartzainas hasta 71, lo que supondrá una inversión de 520.000 euros. Aquí llama la atención el esfuerzo si se tiene en cuenta que durante el año pasado no se registró ninguna denuncia por hurto en los arenales del territorio. La Diputación justifica la medida en la necesidad de regular el tráfico.
Con todo, el mayor esfuerzo presupuestario va destinado a mantener limpias las playas: en este cometido se gastarán 2,06 millones y de ello se encargarán 89 personas. Durante 2006 estos equipos recogieron 2,7 toneladas de residuos: la mayor parte, un 74%, fueron llevados a la costa por las mareas; el 26% lo produjeron los usuarios.
La creciente inversión en playas parece dar sus resultados en forma de satisfacción popular. Al menos, las estadísticas de la Diputación reflejan que el 70% de los usuarios valora las playas de forma positiva, mientras sólo el 2% mantiene una postura crítica. Es más, el 54% de los encuestados consideran que las vizcaínos son mejores que las de otros territorios.