El déficit que año tras año presentan las cuentas del sistema de pensiones en el País Vasco no sólo está relacionado con la recaudación, que crece menos que el gasto y por debajo de la media española, sino, sobre todo, con la evolución del número y la cuantía de las prestaciones.
Euskadi tiene las pensiones más elevadas de España -806,10 euros al mes, frente a los 641,86 de media nacional el pasado ejercicio- como consecuencia de unas cotizaciones más elevadas y, en menor medida, de carreras laborales más largas. La primera circunstancia se debe a que ha disfrutado desde hace décadas de los salarios más elevados, posición que está perdiendo en la actualidad en beneficio de Madrid. La segunda es fruto, seguramente, de la pronta industrialización del país.
La diferencia en la cuantía de las prestaciones no hace más que crecer desde 2000. Así, en ese año, según las estadísticas del Ministerio de Trabajo, era de 121,28 euros: 589,77 euros frente a 468,39. Una ventaja que se ha agrandado con el paso del tiempo hasta alcanzar el pasado ejercicio el 25,6%.
Esta circunstancia se ve agravada por el rápido crecimiento del número de pensionistas en la comunidad autónoma, que parece adelantar la crisis que por causas demográficas se producirá dentro de unos años en el conjunto del país y en otras partes de Europa.
Desde 2000 hasta 2006, las personas que cobran una prestación de la Seguridad Social en los tres territorios históricos han aumentado un 14,4% al pasar de 406.000 a 464.400. Es decir, existen aproximadamente la mitad (49,8%) de pensionistas que de contribuyentes a las arcas de la Seguridad Social.
En España, en cambio, el incremento de beneficiarios ha sido en el mismo periodo del 7,4% al elevarse de 7,6 millones a 8,2 millones. En este caso, la cifra de ciudadanos que cobran algún tipo de pensión del sistema es de un 43,9% sobre el total de afiliados ocupados.
1.245 millones
En los últimos seis años, el déficit acumulado por el sistema en Vizcaya, Álava y Guipúzcoa -sin incluir gastos de gestión ni inversiones- ha sido de 1.245 millones de euros (207.000 millones de pesetas). Sin embargo, tal desajuste en las cuentas no existe sobre el papel, dado que quien paga es la caja única de la Seguridad Social, que no hace contabilidades separadas por comunidades autónomas.
Pero la solidaridad del sistema no finaliza ahí. En estos ejercicios, la Seguridad Social ha creado con sus excedentes el denominado Fondo de Reserva, que se espera que este año alcance cerca de 50.000 millones de euros. Ese dinero, que está disponible para cuando el conjunto del sistema entre en crisis -lo que ocurrirá tarde o temprano si no se cambian los criterios actuales que lo rigen-, se encontrará disponible para todos por igual.