El consumo de sidra aumenta en Vizcaya a un ritmo lento, pero suficiente como para que las bodegas hayan decidido incrementar su producción. Ayer se presentaron los frutos de la última cosecha (la de 2006), que «superaron los 300.000 litros». Esa cifra la convierte en «la mayor de los últimos años», según José Antonio Zamalloa, presidente de la Asociación de Elaboradores de Sidra de Vizcaya.
«La cantidad a producir viene marcada por el consumo, y en este sector los hábitos son bastante estables», explica Zamalloa. Sin embargo, en los últimos tiempos los interesados dicen haber advertido una tendencia al alza. «El tipo de cliente nuevo es gente joven y, sobre todo, de entornos urbanos».
Aún así, las bodegas no han elaborado toda la sidra de la que son capaces porque no tendría salida en el mercado, ya que «es para consumo interno, no exportamos» fuera de Vizcaya. De ese modo, el excedente de la producción de manzanas ha ido a parar a Guipúzcoa, como es habitual en estos casos, para la elaboración allí de la misma bebida.
Sobran manzanas
Que sobren manzanas ocurre en las cosechas, como la que se presentó ayer, de los años buenos. El ciclo natural de esos frutales hace que se alterne un ejercicio abundante con otro en el que la recogida es regular. «Cuando toca año malo, nos quedamos escasos de producción», algo que ocurrió hace doce meses, cuando sólo salieron al mercado 250.000 litros. Pero cuando a los manzanos les toca ser diligentes «no podemos asumir» todos los frutos. «Es el inconveniente que tenemos al estar ligados a nuestra producción y no traer manzana de fuera, como hacen en lugares como Guipúzcoa o Asturias». Esos territorios, debido al intenso consumo de la bebida, no son capaces de producir suficiente manzana autóctona para cubrir la demanda.
Zamalloa fue el encargado ayer de realizar el descorche oficial de la primera botella de la temporada. Lo hizo en el Casco Viejo bilbaíno durante un acto en el que la Asociación de Elaboradores aprovechó para proclamar embajador de la sidra de Vizcaya al surfista Iker Acero.
En el apartado de calidad, el presidente de la asociación valora que la cosecha de este año tiene «sabores muy ligeros que hacen a la sidra fácil de beber». ¿Eso es bueno o malo? «Son sus características. Habrá a quien le guste más la sidra más ruda, más fuerte», aunque, según los criterios estandarizados para determinar cuándo una sidra es buena, «esta lo es».