Con más de 3.000 trabajadores ocupados de forma directa y una cartera de pedidos superior a los 1.000 millones de euros, el sector naval de la Ría de Bilbao atraviesa su mejor momento de los últimos años, caracterizados por la aguda crisis y la reconversión del astillero más emblemático: La Naval. Junto a la factoría de Sestao, que hubo de reducir drásticamente su plantilla y ser privatizada para sobrevivir tras el conflicto generado por las ayudas de Estado ilegales concedidas en la última década, las más pequeñas de Astilleros Zamakona, en Santurtzi, y BCN (Astilleros Murueta), en Erandio, registran también una frenética actividad.
La ocupación en todos los casos está ya garantizada para los próximos tres años gracias a unas cargas de trabajo que superan los 800 millones de euros en el caso de La Naval y los 360 millones en el de Zamakona, que reparte entre sus tres centros de Santurtzi, Pasaia y Las Palmas. Murueta tiene una decena de barcos en cartera.
Sin embargo, este elevado nivel de producción se puede ver amenazado por la falta de mano de obra especializada. Sobre todo, ajustadores, caldereros, soldadores y tuberos. Para cubrir estos puestos, la empresas han recurrido a cientos de trabajadores de otras comunidades autónomas, como Galicia, Cantabria y Andalucía. Para asegurar en el futuro los aproximadamente 2.500 empleos que genera la industria auxiliar requerirá la formación anual de 500 especialistas, según fuentes del sector. La propia supervivencia y desarrollo de esa industria se verá reforzada por un plan de competitividad que prepara el Ministerio de Industria.
Cubrir las necesidades formación requiere de iniciativas compartidas y concretas, entre las que el centro de formación de La Naval cumple un papel fundamental, señala Manuel Velado, responsable del sector naval de UGT-Euskadi.
Plan de consolidación
Conseguir fuerza laboral capacitada para los trabajos específicos de los astilleros es uno de los fines del plan que Industria pondrá en marcha el próximo año. Un proyecto que incluye otros objetivos no menos importantes, como la fusión de pequeñas empresas o el incremento de la colaboración entre ellas, la mejora de la capacidad financiera o la potenciación de la investigación, desarrollo e innovación ( I+D+i).
Hasta la fecha, una treintena de compañías se han inscrito para participar en este programa, que irá dirigido a tres tipos de industrias: las pequeñas, de ámbito local y unos pocos trabajadores; las autonómicas, que tienen entre 50 y 80 empleados; y las nacionales, con un centenar o más de operarios, entre las que se encuentran Maessa, Cobra, Cachazas o Monesa (Montajes Nervión).
A corto plazo, el principal problema que tiene que solventar el sector es la falta de mano obra cualificada para los próximos meses debido al incremento de la demanda de especialistas que supondrán las obras que realiza Petronor. Una vez superado ese escollo, será más fácil conseguir personal cualificado, contando con la colaboración de «todas las instituciones», señala Velado.
Formación en La Naval
En la actualidad, es el centro de formación de La Naval el principal suministrador de especialistas para esta actividad. A sus aulas asisten más de un centenar de trabajadores. El objetivo es rebasar la cifra de 700 en tres años, añade el sindicalista. Pero serán necesarias nuevas iniciativas, porque la necesidad de trabajadores polivalentes, el ligero aumento de la actividad que aún se prevé y la 'fuga' de profesionales a otros sectores en momentos de subactividad situará las necesidades en unos 500 operarios cada año.
Precisamente, esa 'fuga' de personal cualificado es algo previsto, e incluso favorecido, ya que uno de los objetivos que persigue el plan de competitividad del Ministerio de Industria -que aplicará a través de la Gerencia del Sector Naval- es la de diversificar la actividad de las industrias afectadas -en especial, hacia el sector de montajes-, para que no dependan en exclusiva de los 'picos' del mercado de la construcción naval, explica el sindicalista.
El problema de la escasez de mano de obra especializada ha llegado ya el Departamento de Industria del Gobierno vasco, que ha encargado un estudio de las necesidades en este apartado. Para resolverlo, señala Velado, además del «apoyo decidido» que ya prestan el Ministerio de Industria y la Diputación de Vizcaya, será necesaria la implicación de otros agentes como el Ejecutivo autónomo, el Ayuntamiento de Sestao o la propias industrias auxiliares.
Otro de los objetivos que persigue el sector naval es la modernización de su imagen tradicional, ligada a una industria maduro. La contratación de mujeres -en torno al 15% de los asistentes al centro de formación de La Naval son del sexo femenino-, la entrada de jóvenes e inmigrantes en el mismo, así como la contribución de esta actividad a la sostenibilidad lo convierten en un sector «moderno y dinámico», lo que debe contribuir, según Velado, a mejorar la impresión que la sociedad tiene sobre el mismo.
j.l.galende@diario-elcorreo.com