Con motivo de las obras que la empresa propietaria está acometiendo en su interior, el castillo de Butrón permaneció ayer cerrado al público para decepción de muchos. «Es una pena porque los niños venían con la ilusión de verlo por dentro», comentaba Nerea Guaresti, que se acercó desde Baranbio para contemplar la feria.
Cuenta la leyenda que el castillo permanecerá «maldito» y clausurado hasta que no sea adquirido por algún descendiente directo de la familia de los Butrón. En la actualidad, la casa-torre pertenece a la inmobiliaria Inbisa, que la compró en 2005 en una subasta pública por 1,6 millones de euros -cuando el precio tasado eran 4,9 millones- tras el fracaso empresarial de la anterior gestora, Castillo de Butrón S.A, a quien la Seguridad Social expropió la fortaleza. El futuro del edificio, construido en el siglo XIII y rehabilitado en el XIX por el Marqués de Cubas, aún está por descubrir.