'Kill devil' no es la próxima película de Tarantino, ni un nuevo superhéroe del cómic. Contra todo pronóstico, es el nombre que se le daba al ron en el siglo XVII, cuando los aguerridos marinos lo utilizan para curar sus penas y sus heridas. Igor y Andoni Arriola no tienen ni barco ni bandera, pero también son grandes aficionados a esta bebida, elaborada a base de caña de azúcar. Aunque sus motivos son bastante diferentes a los de los viejos lobos de mar.
Esta pareja de hermanos regenta un bar en Ibarrangelu con ayuda de Kepa Manzano, su cocinero. Y es en este local donde se encuentra el porqué de su cariño por esta bebida. Coleccionan botellas desde hace más de cinco años casi «sin quererlo». «Fuimos juntando una de aquí y otra de allá, hasta que un día nos dimos cuenta de que teníamos un buen número», explica Igor, de 29 años.
Decidieron exponerlas en el bar -llamado Atxarre- y en ese momento se convirtieron en un gran reclamo. Los clientes comenzaron a preguntar y así creció el monstruo, hasta llegar a sus dimensiones actuales: más de medio millar de botellas que decoran gran parte del local, ubicado en la playa de Laida.
Hasta de Madagascar
Y algunas son auténticas joyas que tentarían al más bravo de los piratas. Y cuidado, porque no sería la primera vez que un corsario navegase frente a las costas de Ibarrangelu. «Dicen que Francis Drake estuvo por aquí», explica Andoni, el mayor de los hermanos. Si volviera, seguro que este joven estaría encantando de servirle una «buena copa». Y cuando dice buena, lo dice en serio.
-¿Cuál es la mejor?
-La mejor no lo sé, pero la más cara cuesta 300 euros.
Caro trago, sin duda. Pero Igor, sin embargo, tiene su preferida: Centenario XX, «aunque sólo sea por la historia de la botella», alude. Cuenta que se la trajeron unos amigos que vivieron «una aventurilla» para conseguirla, sobre todo a la hora de pasar los controles del aeropuerto.
Y es que este trío está orgulloso de su colección, pero también de lo que les ha enseñado. «¿A que no sabías que las islas Canarias son grandes productoras de esta bebida?», cuestiona Andoni. No es el único lugar curioso de donde se han traído una muestra. «Tenemos rones de Manaos... Y eso que esa zona de Brasil es selvática y allí no se planta mucha caña de azúcar», replican. Aunque si hay un país raro donde se elabore ron ése es Madagascar.
Las diferencias entre una y otra botella son relativamente llamativas, aseguran los hermanos. Aunque confiesan que no suelen abrirlas. «Hay veces que conseguimos un par y una la degustamos», confiesan. Pero no es lo habitual. Es más, mucho tendría que pagar un cliente para que se lanzaran a las baldas en busca de un ron para servirle una copa. Y menos uno de los cincuenta 'grandes reservas' custodiados en unas vitrinas. Esos, ni tocarlos...
-Pues como se rompa una botella al limpiar...
-No queremos ni pensarlo.