No todas las flores se marchitan ni todas las plantas languidecen. Algunas sobreviven al paso del tiempo, mucho tiempo, en forma de fósil. Así, dejan constancia de cómo fue el pasado y de dónde proviene la naturaleza que se conoce hoy en día. La semana botánica de Galdakao, que ha celebrado su XXIX edición, quiso recordar ayer que sin pasado no hay presente con una exposición de plantas fósiles de un valor económico y, sobre todo, científico «incalculable».
Catorce fueron las selectas piezas escogidas para adornar el hall del Ayuntamiento de Galdakao, que se convirtió por unas horas en un auténtico museo. En la muestra se pudieron observar, entre otros, algas con más de mil millones de años, «los antecesores de las plantas», musgos de hace 400 millones de años o las primeras flores con 'sólo' 140 de antigüedad.
La colaboración entre la sociedad micológica Barrengorri y los paleontólogos de la UPV Estibaliz Apellániz, Xabier Orive-Etxebarria y Fernando Caballero ha permitido reunir todo tipo de ejemplares con mucho que contar. «Nos enseñan la historia de la vida», aseguraba ayer Orive-Etxebarria. «Aunque no lo pensemos, el paisaje que vemos ahora no ha sido siempre así, todo era antes radicalmente diferente y lo sabemos gracias a los fósiles». Los expertos, miembros del departamento de Estratigrafía y Paleontología de la Facultad de Ciencias, inciden en su importancia una y otra vez: «son los documentos del pasado, el ser humano ha nacido ayer comparado con las plantas».
Algunos de los ejemplares que mostraban las vitrinas ayudan a conocer, por ejemplo, que algunos desiertos actuales «antes eran vergeles con infinidad de especies» o a calcular el movimiento de los continentes. Otros eran auténticos tesoros, como las hojas superpuestas, de unos 60 millones de años, que se adivinan en una piedra recogida en Powell, Estados Unidos.
Cambio climático
Peculiar o no, cada hallazgo es «medio milagro» para los profesionales. Que un fósil se cree y perdure no es normal. «Se deben dar miles de coincidencias para que llegue uno hasta hoy y más si es de una flor, que son mucho más frágiles», relataba Apellániz.
Regalos del pasado con aplicaciones futuras. «Nos ayudan a prepararnos y a saber cosas como que cambio climático ha habido siempre y no es sólo culpa humana, aunque estemos acelerando el proceso». Información de gran valor en forma de pedrusco que no la hace atractiva para el gran público. La muestra, que ayer era visitada por un goteo constante de vecinos, «estéticamente no llama la atención», pero sus componentes son «insustituibles. Son como una joya o un cuadro, si se estropean no hay marcha atrás. ¿Cuánto valen los primeros restos naturales que se conocen? «Lo que quieras poner».