Llevan algo más de dos semanas en Barakaldo y sus paseos nocturnos ya están dando fruto. Desde el primer momento, a los 21 serenos que patrullan por el centro de la ciudad no les ha faltado el trabajo. Realizan una media de 81 intervenciones diarias -entre 70 y 92-. Hay de todo, pero lo más habitual es el cierre de puertas en portales y comercios con más de 30 casos de este tipo cada noche. Es lo más sencillo de detectar y tiene solución al instante. Todo porque los vigilantes comprueban a su paso si dichas entradas están bien cerradas, más que nada para no facilitar la entrada de ladrones en viviendas o establecimientos.
En las 16 noches en las que los serenos han estado presentes, han atendido más de 1.300 incidentes. En pocas ocasiones recurrieron a la Policía local a través del 'walki-talki' que les acompaña. «Salvo excepciones, los temas los resuelven ellos mismos. Lo llevan muy bien», se congratula el Ayuntamiento. El área de Seguridad Ciudadana tiene encomendada la coordinación del servicio, que recae en dos personas. Son éstas las que están en contacto más habitual con la guardia urbana, de la que dependen organizativamente a pesar de ser un servicio subcontratado.
Indigentes y perros
Salen a las once de la noche y no vuelven hasta las siete de la mañana. A las patrullas nocturnas les da tiempo a todo. Muchas veces su labor se limita a informar a sus superiores. Es el caso de las deficiencias en el mobiliario urbano o las farolas. Donde más tiempo invierten normalmente es en el acompañamiento de personas -en gran parte jubilados- a cajeros, hogares o farmacias de guardia. La petición de información también está al orden del día. Suelen ser visitantes eventuales que no saben donde están ciertos servicios, sobre todo «las estaciones de metro, hospitales o paradas de taxi». Los hay también que preguntan por el tanatorio.
Ha habido casos de lo más curiosos. Como cuando alguien rompió de un cabezazo el escaparate de un céntrico comercio o una pareja en estado de embriaguez desató el pánico en la vía pública. Al parecer, la mujer «cayó al suelo y el chico empezó a darle patadas», aunque por suerte el atacante apenas tenía fuerza. Lo que no suelen abundar en Barakaldo son los indigentes. «Hasta ahora sólo en cinco ocasiones hemos tenido que sacar a personas que dormían en los cajeros», relata una de las coordinadoras de los serenos, Eguzkiñe Ledesma.
No suelen verse animales por las calles a altas horas de la madrugada, pero «haberlos, 'haylos'». Que se lo digan a un sereno que, hace unos días, se topó con un perro que deambulaba aturdido por el centro urbano sin correa ni dueño a la vista. «Corría de un lado para otro sin parar y no sabíamos que le pasaba. Al final le cogimos para ponerlo a disposición de la Policía local», explica Ledesma. Algún gato también les ha aparecido, aunque los felinos no se dejan ver tanto por las zonas peatonales.