El alcalde de Sopelana eliminará la OTA en enero de 2008. Imanol Garai anunció ayer que «todos los partidos políticos están en la línea de suprimirla, así que hemos tomado esa decisión», dijo ayer. El dirigente del PNV, pese a que prosigue otra legislatura más al frente del Ayuntamiento, lo hará con un gobierno en minoría y necesitado de pactos, tras perder la mayoría absoluta que obtuvo en las municipales de hace cuatro años. Y es que su partido ha pasado de nueve concejales a los cinco logrados en las pasadas elecciones.
El estacionamiento de pago, que contó con un masivo rechazo vecinal, desaparece después de que los nacionalistas hayan sufrido un retroceso de 1.337 votos para cosechar un total de 2.846 en el pueblo. La zona azul seguirá no obstante en vigor en los aparcamientos de las playas, donde los empadronados en Sopelana aparcan gratis. «El éxito logrado en las municipales de 2003 fue algo extraordinario. Rebasó las expectativas más optimistas de todos nosotros. La abstención ha jugado en nuestra contra en los últimos comicios y la diferencia de votos tampoco es real ni atribuible a la OTA», justificó Garai.
Además del adiós al estacionamiento de pago, también se acabará en enero el servicio de la grúa municipal, incluido dentro de la misma concesión hasta junio de 2009. Cortar el servicio antes de lo estipulado supondrá el abono de una indemnización económica a la empresa adjudicataria o la oferta de una contraprestación de servicios.
El anuncio del fin de la OTA coincide con una huelga que mantienen actualmente los trabajadores del servicio, quienes solicitan mejores condiciones salariales. La entrada en vigor del aparcamiento de pago, en junio de 2005, trajo numerosos quebraderos de cabeza a las autoridades locales. Fallaron las formas, porque la línea azul se pintó en el plazo de 15 días y ocupó hasta algunos puntos en los que antes se prohibía estacionar. Tampoco se ofrecieron aparcamientos alternativos con capacidad suficiente para los vecinos. Al principio, el boicot afectó a la ruptura de algunas máquinas expendedoras de bonos, mientras las movilizaciones se sucedían cada viernes.
Ni siquiera calmó el ánimo popular el cambio de las normas iniciales unos meses más tarde, de forma que cualquier vecino de Sopelana podía obtener la OTA por 24 euros. Las manifestaciones, caceroladas y pitadas se sucedieron cada semana hasta 2006.