
Con este objetivo, Aguirre se ha dirigido al Ministerio de Industria para que en las bases del concurso -todavía no publicadas- se exija a la empresa adjudicataria que financie la recuperación ambiental de la zona. No es un asunto baladí. Según los cálculos de su departamento, el coste de desmontar los restos de la central nuclear asciende a 48 millones de euros, 8.000 millones de pesetas. La estimación de Iberdrola es muy inferior: unos 20 millones de euros. A ello hay que añadir el rechazo frontal que suscita en determinados ámbitos la instalación de cualquier tipo de planta eléctrica en ese lugar. Batasuna ya ha advertido de que hará todo lo que esté en su mano para impedirlo.
Pese a estas dificultades, Iberdrola ya ha reconocido su intención de acudir a la subasta para construir un ciclo combinado y tiene derecho preferente en el concurso. La compañía, dueña de la polémica central nuclear, sigue siendo propietaria de los terrenos en los que está ubicada, pero el derecho de explotación pertenece al Estado, que ya le indemnizó con 2.273 millones por la moratoria nuclear.
Este uso del emplazamiento es lo que el Gobierno central va a subastar. Se esperaba que presentara las bases del concurso a finales de mayo, para que así se abra el plazo de presentación de ofertas. Pero el Ministerio de Industria lleva retraso en este expediente. Es posible, incluso, que lo deje para finales de año.
Según fuentes consultadas por este periódico, todas las empresas interesadas en acudir a la puja -no sólo Iberdrola- quieren el emplazamiento para instalar un ciclo combinado, que produce electricidad a partir del gas natural. La consejera de Industria explicó que las necesidades de este tipo de plantas ya están cubiertas según la planificación energética hasta 2010. «¿Pero quién sabe si hará falta a partir de esa fecha?», se preguntó.
Aguirre dio estas explicaciones durante la presentación del balance de actividades del Ente Vasco de la Energía (EVE,) junto al director general de este organismo, José Ignacio Hormaeche. En el acto, ambos repasaron la situación de diversos proyectos energéticos, como la ampliación de la regasificadora Bahía Bizkaia con un tercer tanque. Según apuntaron, el objetivo es comenzar la construcción en el último trimestre de 2008, para lo que deben convocar un concurso público internacional.
El tercer tanque
Bahía Bizkaia Gas (BBG) es considerada una prioridad para el Gobierno vasco debido a su carácter estratégico. El año pasado se consolidó como la segunda planta de regasificación más utilizada de España con el 18% de producción de gas natural. La inversión para instalar el tercer tanque asciende a 160 millones.
El Ejecutivo autónomo tiene intención de mantener su participación tanto en este proyecto como en Bahía Bizkaia Electricidad. También va a permanecer, al menos hasta 2008, en el capital de Naturgas.
Por contra, el EVE va a seguir con su estrategia de abandonar los sectores que considera lanzados, como el eólico, para centrarse en los que requieren apoyo institucional ,como los biocarburantes. Sin embargo, su anunciada venta del 50% de Eólicas de Euskadi a Iberdrola -que tiene la otra mitad- se ha retrasado por los continuos cambios introducidos por el Gobierno central en el marco regulatorio de este sector. Ahora que por fin se ha aprobado una normativa estable, confían en acelerar la operación. El organismo podría ingresar con ella en torno a 100 millones.
Prueba de que la energía eólica es una actividad consolidada es el interés suscitado por la apertura de la puja para cinco nuevos parques en Euskadi. Entre las empresas que han acudido al concurso figuran Guascor, Aernnova, Iberdrola, ESB, Green Alliance y Dima.
Para reforzar su apuesta por las fuentes limpias, el EVE va a poner en marcha un centro de investigación en el que se invertirán hasta 30 millones en tres años. El organismo destinó a energías renovables y eficiencia energética 17,9 millones de euros en 2006.






