La Encuesta de Coyuntura Laboral publicada por el Ministerio de Trabajo nos demuestra que también la abundancia causa problemas. En la década de los ochenta los vascos nos enfrentamos a la angustiosa situación de que nuestras empresas no eran capaces de satisfacer las demandas de empleo solicitadas por los muchos que poblaban las abultadas listas del paro. Hoy, somos los ciudadanos vascos los que no podemos dar satisfacción a las demandas de empleo emitidas por nuestras empresas. El pasado 10 de junio se encontraban vacantes, sin ocupar, un total de 5.000 puestos de trabajo. Por un lado somos pocos -cada vez menos -, y por otro, la coyuntura económica se resiste a ceder ante los negros presagios que han sido anunciados tantas veces como han quedado luego desmentidos por la realidad.
Resulta esperanzador comprobar que las empresas anuncian la continuidad de los aumentos de las plantillas, lo que nos tiñe de rosa el horizonte económico. Y sorprende que, entre ellas, las constructoras prevean incrementar sus nóminas en un 2,3%. Me imagino que los buscarán para construir carreteras, o escuelas, porque los otros carteles del inicio, parecen indicar que nos sobran viviendas.






