No es mi objetivo entrar aquí en si es justo lo que la SGAE recauda por tener una televisión encendida y poner música de repertorio en los locales públicos. Medida amparada legalmente que suscita malestar sobre todo entre los hosteleros. Es un tema discutible y matizable.
El principal fin a que se dedica la SGAE es la recaudación de los derechos de autor que se generan por la exhibición pública de la obra de sus socios. Y una vez recaudados, su distribución entre los autores. Hay quienes consideran que los derechos de autor no deberían tener un contenido económico y que basta con lo que directamente nos pagan nuestros contratantes. Les recuerdo a los que esto piensan que no todos los autores musicales y de audiovisuales son Alejandro Sanz ni Pedro Almodóvar. Entre los compañeros de mi antigua profesión de guionista de televisión hay muchos que malviven económicamente y los derechos de autor -un porcentaje sobre el gran pastel publicitario- son una parte esencial de sus magros ingresos y un legítimo salario.
Se dice también que la SGAE nos descuenta demasiado dinero a los autores por su labor. No sé si es demasiado. Para efectuar esta recaudación la SGAE precisa ser lo que es: una gran maquinaria con capacidad para llevar a cabo este enorme trabajo y litigar cuando las cadenas no quieren pagar. Y para eso hacen falta muchos empleados con sueldo.
Sin la SGAE, me centro en mi campo, los autores audiovisuales veríamos pisados nuestros derechos. Recuerdo cuando en los contratos de ETB y de las productoras con las que trabajaba venía una cláusula por la que se renunciaba a los derechos de autor -nula, desde luego. Por fortuna, hay una buena Ley de la Propiedad Intelectual- y al cobro de cualquier cantidad devengada por éstos. Si la Sociedad no tuviera esa envergadura y poder de actuación, productores y televisiones se reirían del autor y lo pisotearían aún más de lo que lo han hecho.
Y también, y no menos importante, la SGAE mantiene un generoso sistema de adelantos -sin intereses- para sus autores que se devuelven con los derechos futuros, sin plazo y sin apremios. Esto no lo he visto en ninguna otra parte ni entidad y me mueve al agradecimiento.






