Las obras de los tres tienen en común las pinceladas apresuradas, casi intuitivas; «surgen casi a partes iguales del inconsciente y la realidad», explica la comisaria de Bosteko, Alicia Fernández.
Individualidades a parte, los tres son autodidactas, están incardinados en la gran corriente del expresionismo e incurren en trayectorias «solitarias y silenciosas», aunque «vincualdas a la vida»; «de hecho -añade Fernández- su obra es fruto de la pasión y la entrega; son artistas con garra».
La comisaria ha seleccionado tres pinturas recientes de cada uno, todas de gran formato, para componer un universo adaptable a cada sala institucional, dominado por un derroche de colores y trazos en el que juegan tanto las emociones como la capacidad de percepción.
g.carrera@diario-elcorreo.com






