Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Política

PATXI ZABALETA, COORDINADOR GENERAL DE ARALAR
«No nos gusta que presos y víctimas actúen como colectivos políticos»
Zabaleta afirma que las ilegalizaciones «cohesionan» a la izquierda abertzale oficial, porque «los ataques les unen»

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«No nos gusta que presos y víctimas actúen como colectivos políticos»
DIÁFANO. Patxi Zabaleta, tras la entrevista, en la sede de Aralar en Pamplona. / BERNARDO CORRAL
Al coordinador general de Aralar, Patxi Zabaleta, le gusta hablar de tendencias electorales y, según las encuestas que cita, la de su formación es ascendente. Por ello, afirma que sólo es cuestión de tiempo que el partido que lidera se convierta en una fuerza «decisoria» en Euskadi, como «ya lo somos» en Navarra.

-¿Por qué han fracasado en su intento de buscar la acumulación de fuerzas en torno al derecho a decidir?

-No ha sido por culpa de Aralar, porque hemos puesto sobre la mesa nuestras propuestas y la mano abierta. Pero así como en Navarra Aralar, y en Iparralde Abertzaleen Batasuna, son partidos decisorios, en la Comunidad Autónoma Vasca aún estamos llegando a esa fase. Estoy seguro de que dentro de cuatro años se conseguirá.

-¿El desmarque del PNV ha dado al traste con todo el proyecto?

-Sólo con el proyecto de la gran coalición.

-También lo han intentado con EA y EB hasta última hora.

-Nuestros electorados son compatibles, aunque entre las direcciones haya más o menos problemas. La suma de votos en las últimas elecciones forales de EB, Aralar y EA es similar a lo que son los votos del PNV en Guipúzcoa. Seríamos la segunda fuerza, porque superaríamos a Batasuna.

-El último intento fue con EB.

-El último y el primero. Les hicimos una propuesta por escrito que nos contestaron de palabra. EB, en su última contrapropuesta verbal, sólo nos hablaba de Guipúzcoa y eso era inaceptable.

-EB anuncia ya que ensayará la coalición con Aralar de cara a las autonómicas.

-Nos parece bien. El acuerdo entre diferentes es un objetivo que las fuerzas progresistas, de izquierdas y abertzales debemos poner sobre la mesa. Ahí está el ejemplo de Nafarroa-Bai.

-¿Qué objetivos se marcan en Euskadi?

-Aralar aspira a obtener un resultado positivo en Guipúzcoa. Según las últimas encuestas, con una intención de voto del 6% estamos por delante de EA y EB y estamos en condiciones de lograr un diputado. Juntos seríamos un 15%. El voto para Aralar va a cambiar en el futuro el mapa político de la CAV.

-Afirman que la ilegalización de ANV y EHAK les perjudica porque provocan reacciones de solidaridad.

-La ilegalización es injusta y estamos en contra de ella por principios democráticos. A 46 kilómetros de Pamplona Batasuna es un partido legal que va a concurrir a unas elecciones en la República francesa, y aquí no lo es. Ése es un ejemplo que pone ante cualquiera en evidencia que la democracia del Reino de España es de muy baja calidad. Asimismo, la ilegalización distorsiona el debate político, lo desnaturaliza y lo lleva a parámetros en los que lo que se debate no son las ideas ni los programas, sino las lealtades, el victimismo, lo que nos perjudica. Nosotros, como una sensibilidad de la izquierda abertzale, a Batasuna le ganamos en Navarra en votos y en ideas, pero en la CAV le ganamos en el debate político, y si éste se desnaturaliza los que ganan son el PP y los que son víctimas políticas, que son los de Batasuna.

-De un tiempo a esta parte, la izquierda abertzale tradicional ha incluido a Nafarroa-Bai, junto al PNV, como colaboradores de la «represión» que padecen.

-Lo viene haciendo desde hace mucho tiempo. Tenemos que hacer el esfuerzo de entender el sufrimiento de los torturados igual que entendemos el sufrimiento de las víctimas. Hay que luchar contra la conculcación de derechos de una y otra parte. En ese sentido, nuestro discurso les resulta especialmente odioso, como les ocurre a otros. Sin embargo, no cejaremos en ese empeño. Nosotros hemos trabajado en las instituciones más que EHAK y Batasuna para la adopción de medidas concretas contra la tortura, con propuestas de ley. Ahora han personalizado los ataques en Uxue Barkos, Maiorga Ramírez y yo mismo, pero no vamos a movernos un ápice de donde estamos. Además, nuestro mensaje es el más conveniente para los presos, igual que lo es para las víctimas.

-¿Por qué?

-La única solución va a venir de nuestro mensaje, no del de Batasuna.

-Explíquese.

-La solución al problema de la violencia se tiene que hacer en términos de equilibrio, a través del diálogo y del reconocimiento del sufrimiento de unos y de otros. Los presos deben ser respetados personalmente, individualmente, porque para eso son diferentes, igual que las víctimas deben ser respetadas individualmente. Estamos en contra de que el colectivo de presos hable como agrupación, aunque nos haya costado, en mi caso concreto, ser declarado persona non grata. Igual que estamos en contra de que las víctimas se politicen y actúen como si fuesen un colectivo político, porque eso es la prostitución del concepto de las víctimas. La misma argumentación utilizamos de la instrumentalización de los presos políticos.

-La vuelta de ETA a las armas ha supuesto un mazazo para gran parte de la sociedad vasca.

-Un mazazo terrible y un desengaño muy doloroso con consecuencias. La forma en que ETA volvió a las armas con el atentado en la T-4 de Barajas supone la pérdida del activo que le quedaba, que era la credibilidad. La solución que se proponga ahora tiene que ser un cese definitivo unilateral sin contraprestaciones políticas. Ahora ésa es la única prestación que ETA le puede hacer al pueblo de Euskal Herria y, además, lo que la inmensa mayoría de los vascos, incluso de la izquierda abertzale, se lo está reclamando.

-¿Hay contestación interna?

-La izquierda abertzale oficial ha perdido la dialéctica política y ya no tiene propuesta política que efectuar. Muchos de ellos anhelan la paz, pero tienen una conexión, muchas veces sentimental, más humana que ideológica, con el contexto en el que están, con 600 presos políticos, cada uno con una familia, su entorno y ámbito de influencia. Éso es lo que queda. La dispersión de los presos ha originado unas consecuencias diametralmente diferentes de aquellas por las que se justificó, siendo como es una injusticia. Más que contestación existe desazón en la izquierda abertzale oficial, en su entorno, en los presos y en su familia. Pero como los vínculos de relación son sentimentales, lo que les une son, precisamente, los ataques. El Gobierno cuando los ilegaliza los cohesiona, y eso lo debería saber Zapatero.

Promociones

Magníficas ofertas

Premio periodismo El Correo

Bases de los premios

Master de El Correo

Master de periodismo

Tarifas de publicidad

Cómo anunciarse

Vocento
SarenetRSS