-En aquella ocasión propusimos que en el lema figurase también la defensa de todos los derechos humanos, sociales y políticos. La experiencia que nos dio aquella manifestación y el hecho de que ésta estuviera convocada cuando se nos dio a conocer hacía imposible modificar el eslogan. Así y todo acudirá una delegación y militantes de Aralar, como hemos estado en protestas contra la tortura. En este momento preelectoral, con la amenaza de ilegalización de partidos, el mensaje no puede ser sólo la defensa de las instituciones vascas, sino que tiene que ser también la defensa de todos los derechos humanos y políticos.
-¿Qué papel juega la Justicia en este contexto?
-Un papel muy pobre y triste, de instrumentalización, en el que se está dejando manejar. Hay un déficit democrático muy profundo en la estructura política de la Justicia en el Estado español: la politización del CGPJ, del Tribunal Constitucional, del Supremo, por su forma de elección y de control, es ya una enfermedad congénita. Es un pecado original de la democracia española.
-¿Comparte las impresiones de la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, de estar ante una regresión democrática?
-Las ilegalizaciones y los procesamientos no se han inventado ahora. Aznar ya actuó a su estilo. Al final de su legislatura, seguramente por motivos electorales, Zapatero está imitando a Aznar. El PSOE se equivoca electoralmente. Entre el original y la copia la gente siempre prefiere el original.






