Estas ayudas se enmarcan en el plan del Gobierno vasco para incentivar que los espacios públicos con gran afluencia de personas estén dotados de estos equipos de reanimación y esto requiere la presencia de personas cualificadas para su manejo.
Hasta 2005, sólo los profesionales sanitarios estaban autorizados para utilizar los desfibriladores, pero un decreto del Gobierno vasco autorizó su manejo por personal no médico. Estos equipos están muy extendidos en las grandes superficies en EE UU, ya que pueden recuperar el 80% de los infartos y su utilización es bastante sencilla: el mismo equipo indica al usuario los pasos a seguir y nunca emitiría una descarga al paciente si no fuera necesario. Ahora, numerosos ayuntamientos vizcaínos están dotando a sus espacios municipales y polideportivos de estos aparatos.






