
Los padres afectados se entrevistaron en la mañana de ayer con una inspectora de Educación, quien les indicó que visitará esta semana el colegio y realizará una serie de «sugerencias» al centro. «Si no las cumple, trasladará el caso a la Delegación de Educación en Álava para que tome las medidas necesarias», explicó un portavoz de los padres. Las familias mantuvieron una reunión por la tarde en la que decidieron esperar a ver las iniciativas que adopta el Gobierno vasco para atajar esta situación antes «de denunciar el caso en los tribunales o ponerlo en manos de la Fiscalía».
Los profesores repartieron la ficha de compromiso la pasada semana entre los niños de Primaria, de 6 a 12 años. Les indicaron que debían rellenarla y que no hacía falta que las llevaran a su casa. Los estudiantes tenían que detallar los espacios y las personas con las que se comprometían a hablar en euskera, en casa y en su tiempo libre. Según la queja presentada por los padres, los profesores llegaron a comentar a los niños que les subirían la nota de euskera si adquirían el mayor número de compromisos de hablar en euskera. En este mismo colegio Sagrado Corazón surgió el colectivo de padres que defendía la enseñanza del castellano y que dio lugar a la Plataforma en Defensa de la Libertad de Elección Lingüística, tras la decisión del centro de suprimir el modelo A.
«Es una absoluta manipulación a los niños», señaló María Aldekoa, portavoz de la Plataforma y madre de una de las alumnas. Censuró, además, que esta práctica se está llevando a cabo con niños de modelos A y B, «para los que sus familias no han elegido una línea de inmersión lingüística en euskera». «El colegio tiene un contrato con las familias por el que se ha comprometido a ofrecer un modelo lingüístico concreto», censuró Aldekoa. Señaló que la iniciativa de comprometerse a hablar en euskera estaba «copiada» de una ikastola vizcaína.
400 centros
Cuando los padres descubrieron la actividad que se había propuesto a sus hijos se quejaron ante la dirección. «Enviamos cartas de protesta, que el centro no nos admitió», añadió. Los responsables del colegio vitoriano declinaron ayer hacer declaraciones.
La ficha de compromiso de hablar en euskera forma parte del Plan de Normalización Lingüística del colegio. En la actualidad, hay cerca de 400 centros vascos con este tipo de programas, que ofrece y subvenciona el Gobierno vasco. Este curso, el Departamento de Educación destina tres millones de euros a financiar estas prácticas. «El conocimiento de la lengua vasca no ha traído consigo, como todos esperábamos, un uso normalizado de la lengua. El uso del euskera en contextos no ligados con la enseñanza se ha convertido así en uno de los retos que la escuela debe asumir», argumenta el Programa Ulibarri, como se denomina este proyecto, para justificar estas actividades fuera de clase. Cada escuela o colegio concertado que se apunta al plan escoge las iniciativas que implanta para fomentar el uso del euskera, que deben ser aprobadas por Educación.
Hay muchas iniciativas: profesores que organizan juegos en euskera en los patios, vídeos y música en lengua vasca para los trayectos en autobús, comics, semana del euskera, teatro o cuentacuentos, entre otras. Los colegios también trabajan con los padres. Envían cartas o mantienen entrevistas en las que les animan a motivar a sus hijos hacia el euskera, a aprender ellos, a que vean la televisión en lengua vasca, incluso a que las cuidadores que les atienden les hablen en euskera. El PP responsabilizó ayer al consejero de Educación y a su política lingüística de las «presiones» a niños de Primaria para que hablen euskera.






