El primer homicidio se produjo de madrugada en el barrio madrileño de Lavapiés, cuando un joven boliviano apuñaló en varias ocasiones a su pareja, de 22 años. El individuo, que presentaba varios cortes en las muñecas, fue a casa de unos amigos y confesó el hecho.
Otra mujer, de 49 años, fallecía a primera hora de la tarde tras ser apuñalada por su esposo después de mantener una discusión en plena calle en El Puerto de Santa María. El homicida tenía dos órdenes de alejamiento por malos tratos y la mujer, una por coacciones hacia su marido.
El tercer crimen tuvo lugar a media tarde. Una mujer de 44 años perdió la vida de un disparo efectuado por su ex pareja mientras se encontraba con unas amigas en una terraza de Cullera. El agresor, de 54 años, tenía pendientes dos órdenes de alejamiento.
Poco antes de las siete de la tarde, otra mujer falleció en una calle de Valladolid al ser tiroteada desde una ventana por su ex marido que, después, se suicidó. Ambos llevaban dos años y medio separados, tras dos décadas de matrimonio. La víctimas, de 54 años, solía acudir al barrio a visitar a sus vecinas, circunstancia que fue aprovechada por el agresor, de 57, para cometer el crimen.
Se quema a lo bonzo
Además, cinco personas resultaron heridas por una explosión registrada en un bar de Valladolid después de que un hombre de 36 años, compañero de la mujer que lo regentaba, entrara en el local, se rociara con gasolina y se prendiera fuego. La mujer y un cliente, que estaban fuera del establecimiento, sufrieron lesiones leves, al igual que dos policías municipales que intentaron acceder al local, momento en el que se produjo una segunda deflagración, pese a lo cual lograron sacar del bar al hombre, aún envuelto en llamas.






