Esta controversia tiene su origen en la 'ficha de compromiso', formulario que se entregó a los pequeños, de entre seis y doce años, y del que los padres tuvieron conocimiento de manera accidental. Según las familias que hicieron pública la queja, en el documento los niños debían señalar los lugares donde se comprometían a utilizar la lengua vasca (autobús, recreo, comedor, casa, patio...), y firmarlo.
Desde hace dos cursos
Varios padres mostraron su malestar al considerar que esa práctica no se corresponde con la educación que han elegido para sus hijos (en castellano o bilingüe), porque, además, no se les ha comunicado la iniciativa y porque los menores no pueden comprometerse sin su consentimiento. Además, señalan que algún profesor advirtió a los pequeños de que «sus notas subirían cuantos más fuesen los compromisos adquiridos». Por eso, el martes se reunieron con una inspectora que Educación, que no aprecia falta alguna, y anunciaron que se plantean denunciar el caso o ponerlo en manos de la Fiscalía de Menores.
Pero la visión del colegio es bien diferente. En el escrito remitido ayer se recuerda que «desde hace dos cursos» el centro participa en el Plan Ulibarri para «normalizar el uso del euskera entre los miembros de la comunidad educativa». Con ese fin, una de las actividades, «similar a la que realizan en todos los colegios que están inmersos en este plan y que venimos realizando desde el curso pasado», es aquella en la que «se pide al alumnado que refieran cuándo, con quién y dónde pueden utilizar la lengua vasca, poniendo fecha y firma al compromiso».
En la misiva, el colegio, concertado y perteneciente a la agrupación Kristau Eskola, matiza que «este compromiso es consigo mismo», y cada alumno «lo pega en su cuaderno de actividades». En cuanto a las supuestas presiones, asegura que «no se obliga a rellenarlo de una u otra manera, ni hay castigos por no cumplirlo, ni se les pide que no lo lleven a casa». En este sentido, los padres habían mostrado su indignación porque, aseguraban, a los niños se les había prohibido sacar los formularios del centro.
Con todo, la misiva, que aparece firmada por el equipo directivo y el claustro de profesores, trata de calmar los ánimos y quita importancia a la controvertida 'ficha de compromiso'. «Desde el centro se plantea como una actividad más de fomento de la utilización de las lenguas sin ánimo de herir ninguna sensibilidad ni de manipular». Además, se ofrece a los padres la posibilidad de consultar «todos los documentos de gestión educativa». El Sagrado Corazón señala que sólo ha recibido quejas de «cinco familias de alumnos». Sin embargo, los padres mantienen que el número de familias molestas con la medida es muy superior.
Por su parte, el sindicato STEE-EILAS señaló ayer que la 'ficha de compromiso' sólo tiene carácter simbólico y achaca la protesta «a presiones políticas».







