
PERFIL
-Usted fue una de las primeras mujeres que se hizo un hueco en el periodismo parlamentario.
-Comencé en el periodismo en la Transición, cuando había muy pocos que escribiesen de política. Al principio, a las mujeres que hacíamos periodismo político nos costaba más. Por eso un grupo de mujeres nos organizamos en 'los desayunos del Ritz' e invitábamos a desayunar a un político importante. Juntas conseguíamos que viniese, algo que no habríamos conseguido por separado.
-El lunes, Olga Viza se convirtió en la primera mujer que moderó un debate político.
-Olga Viza es una excelente profesional, una periodista ecuánime y de prestigio, no me extraña que fuera una de las elegidas. Ahora bien, lo que yo cuestiono es la forma de organizar los debates. Me parece vergonzoso que sea noticia que haya debates entre los candidatos. Y me parece lamentable que los periodistas nos hayamos dejado imponer por los partidos las condiciones para realizar ese debate. Igual que me parece inaceptable que las televisiones acepten que sean los partidos los que proporcionen las imágenes en los mítines. Aunque a nadie parece importarle lo más mínimo.
«Disciplinadas»
-En el mundo periodístico, la proporción de mujeres es aplastante.
-Sí, es aplastante porque la mujer sigue siendo mano de obra barata. Cobran menos que los hombres, somos disciplinadas y estamos dispuestas a dejarnos la piel.
-Sin embargo, en los despachos, imperan los hombres.
-Sí, en los centros de poder la mujer llega hasta un límite, pero de ahí no pasa. Hemos conseguido la igualdad jurídica, pero tenemos que seguir luchando por la igualdad real.
-¿Algunas mujeres prefieren sacrificar su vida profesional?
-Como feminista, digo que no nos pueden poner en esa disyuntiva, de «renuncie a su familia si quiere tener una vida profesional».
-Hay gente que sigue viendo el feminismo como algo malo, como lo contrario al machismo.
-El feminismo es la lucha por conseguir la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Sigue en plena vigencia, hay que transformar a la sociedad para que esa igualdad sea una realidad. En las reuniones de padres, mayoritariamente hay mujeres, igual que en la consulta del dentista. Tienen un trabajo tan intenso como el de su marido, pero ellas hacen ese esfuerzo.
-En su último libro, 'La sangre de los inocentes', trata el tema del fundamentalismo, uno de los principales obstáculos de la mujer.
-Somos las primeras víctimas del fundamentalismo religioso, político y social.
-Los personajes femeninos tienen mucho peso en sus obras, ¿es una reivindicación o es casualidad?
-No, es que me sale así. Cuando empiezo a pensar en los personajes de mis novelas me sale dibujar mujeres que tienen que salir adelante, que están en primera línea de batalla. Pero me doy cuenta cuando me lo dicen los otros.
-Ha demostrado que se puede ser mujer y tener éxito en lo profesional. ¿Algún consejo?
-Yo creo que siempre hay que perseguir los sueños, poner lo mejor de sí mismo para lograrlo.






