
La decisión enardeció a un buen número de padres, que constituyeron la plataforma donde hoy se agrupan dos mil personas. Tras varias protestas y reuniones con representantes políticos y sindicales, ayer el colectivo dio un paso más: pidió la intervención del Ministerio de Educación para recuperar el castellano en esos dos centros escolares ante la inminencia de las matriculaciones para el curso que viene. En concreto, solicitaron a la Alta Inspección de Educación que «inicie expediente para la reapertura de las líneas en castellano».
Según Pablo Gay-Pobes, secretario de la plataforma, la Alta Inspección es «una competencia no transferida al Gobierno vasco» cuya finalidad es «vigilar que no se vulneran los derechos constitucionales y las normas básicas en materia de educación». Entre estos aspectos está, «la libertad de elección lingüística, que se está vulnerando».
La solicitud ha sido acompañada de un acta notarial en la que demuestran que «24 padres de familia a quienes les corresponde el Sagrado Corazón quieren matricular a sus hijos en el modelo A y no pueden hacerlo». Con el documento pretenden rebatir uno de los motivos esgrimidos por la dirección del centro para tomar la medida: «Dicen que no hay demanda de esa línea, y nosotros demostramos que no es cierto. Hay centros de FP donde, con cuatro alumnos, se abre línea D». Un acta notarial similar entregaron en el Sagrado Corazón, y la próxima semana harán lo propio en Marianistas, donde, aseguran, también hay demanda de modelo A.
Su intención es que la Alta Inspección «abra un expediente para ver si la decisión de los dos centros de cerrar las líneas de modelo A es legítima». La plataforma dice tener a su favor la ley, tanto nacional como vasca, donde se señala que «cada centro debe respetar la voluntad de los padres y la realidad sociolingüística de la zona. Y el 85% de la población del País Vasco, y el 96% en Álava, es castellanoparlante». Según aseguran, el organismo dependiente del ministerio tendría capacidad para exigir la reapertura de las líneas en castellano ya que «la autonomía de los centros» para diseñar su sistema «tiene límites, y los marcan esas leyes».
Además, la plataforma presentó una serie de iniciativas para poner de relieve la demanda real del modelo A que, aseguran, muchos padres no piden porque no les es ofrecido o porque eso implicaría enviar a sus hijos a centros escolares alejados de sus hogares. Así, ponen a disposición de los padres un formulario para que los centros «entreguen por escrito el proyecto curricular» y los pormenores del modelo en el que estudian los pequeños. De esa manera se pretende evitar que «niños que entraron a estudiar en modelo A, en la práctica estén haciendo un B o incluso un D» ante el incremento de la carga en euskera. Una práctica esta «ilegal» por «dar un servicio diferente del contratado».
La plataforma también anunció la apertura de un centro de asesoramiento para padres que, con residencia temporal en Euskadi, deban matricular a sus hijos en colegios vascos. Además, pretende reunirse con la Conferencia Episcopal ya que tanto Marianistas como el Sagrado Corazón son centros religiosos.







