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Política

ANTONIO BASAGOITI, PRESIDENTE DEL PP DE VIZCAYA
«El PNV se deshace y ahí puede haber votantes que coincidan con nosotros»
El presidente del PP vizcaíno apuesta por Rajoy como líder y asegura que «si no estamos unidos, es imposible que ganemos al PSOE»

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«El PNV se deshace y ahí puede haber votantes que coincidan con nosotros»
CONCILIADOR. Antonio Basagoiti posa en la basílica de Begoña al término de la entrevista. / MITXEL ATRIO
Con un discurso conciliador, Antonio Basagoiti, el presidente del Partido Popular de Vizcaya, resta importancia a las distintas sensibilidades que han aflorado en su partido a raíz de la derrota electoral del 9 de marzo. Asegura que estas diferencias no son más que partes de un mismo discurso. Por eso, se muestra convencido de que Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre pueden llegar a entenderse y recuerda que el PP ha gobernado en los momentos en los que sido «capaz de aunar a todo el centro-derecha español».

-¿Cómo valora que Mariano Rajoy haya decidido no pasar a un segundo plano después de perder dos elecciones generales consecutivas?

-Rajoy es un muy buen presidente del PP. Su postura política es muy sensata, no tenemos ninguna duda sobre los principios que defiende y creo que es un líder político para el partido.

-El nombramiento de Sáenz de Santamaría como portavoz y la 'retirada' de Zaplana y Acebes se interpreta como un intento de suavizar las formas y renovar las caras del PP. ¿Pero no es contradictorio que se hagan estos cambios y al mismo tiempo se mantenga el líder del partido?

-Yo creo que no. Las renovaciones siempre vienen bien. A cualquier nivel. El que haya apostado por gente nueva es absolutamente loable. Pero esos cambios no son incompatibles con cualquier otro tipo de fórmula, ni tan siquiera es incompatible con que la gente defienda otras ideas en este partido.

-¿Qué le parecen las 'indecisiones' que parece tener Esperanza Aguirre sobre su posible presentación como candidata en el congreso de junio?

-Las acojo con el máximo respeto. Si una persona se quiere presentar, tiene todo el derecho a hacerlo. A mí me parece muy bien Rajoy, pero yo soy de los que defiendo que es bueno que en los congresos se pueda abrir un debate ideológico o sobre el liderazgo.

-¿Apoyaría a Esperanza Aguirre si decide presentarse?

-Yo apoyo a Rajoy, que es el único candidato que está propuesto.

-¿Pero le apoya porque es el único candidato que se ha presentado o por convicción personal?

-Creo que es un buen presidente.

-En todo caso, el jueves, Aguirre volvió a desmarcarse del cierre de filas que se ha decretado en torno a la candidatura de Rajoy diciendo que ha pasado el tiempo de las «adhesiones inquebrantables».

-Lo más importante en el Partido Popular es la unidad. Si no estamos unidos, entre las virtudes que tienen unas personas y las que tienen otras, es imposible que ganemos nunca al Partido Socialista. A mí me gustaría que tanto Rajoy como Aguirre pudiesen compartir un proyecto.

-Eso parece un poco difícil, al menos de momento.

-Bueno, no sabemos. Sólo sabemos que ahora hay un candidato y que Aguirre es una excelente presidenta de comunidad. No podemos prescindir de nadie en este partido. Tampoco de Gallardón.

-¿Considera necesario abrir un debate ideológico en el PP a nivel nacional?

-Yo no veo tantas diferencias ideológicas a día de hoy. No sé si alguien las pondrá encima de la mesa y se verán en el futuro o en el presente inmediato. En el PP lo que hace falta es tener más posibilidades de llegar a la sociedad de una manera más amplia. Pero no vamos a defender cosas en las que no creemos.

-¿Qué cambios espera del congreso de junio?

-Espero que haya una absoluta unidad, que estemos todos en el mismo barco. Además, espero que desde el congreso en adelante estemos pensando en los problemas que le importan a la gente y no en otro tipo de asuntos internos. Los asuntos internos al final lo que acaban es desgastando a un partido. La clave del éxito del PP cuando ha gobernado es que ha sido capaz de aunar a todo el centro-derecha español.

-¿Qué papel espera que asuma al PP vasco en la dirección nacional a partir del congreso?

-Ya tiene un papel muy bueno. El mejor ejemplo es que en la mesa del Senado está Ramón Rabanera, que en el comité de dirección del Congreso está Alfonso Alonso y, sobre todo, que la ponencia política, lo más importante de este congreso, la va a hacer María San Gil. Cuanto más peso tenga el PP vasco en Madrid, mejor trataremos los temas que preocupan a los ciudadanos.

-Habla de aproximar la política a las necesidades de los ciudadanos. ¿Es también el momento de cambios en el PP vasco?

-Es momento de mejoras porque ha cambiado el escenario. Los vascos han dejado de votar de forma monolítica. A los únicos que nos votan de forma monolítica es a nosotros. Pero yo aspiro a que mis principios le sean atractivos a esos electores que están cambiando. Todos los partidos están dejando un gran espacio en el terreno económico y social. Y ése es mi espacio. El espacio de las libertades.

Votantes nacionalistas

-Usted dijo tras el 9-M, en aquellas declaraciones que levantaron cierta polémica interna en su partido, que, para mejorar los resultados electorales, sería conveniente que el PP gozara de más autonomía en Euskadi respecto a la dirección nacional, al estilo de UPN en Navarra.

-Me equivoqué al elegir una expresión que se pudo interpretar como que defendí un partido independiente, y no era mi idea. Simplemente decía que podemos ser mayoritarios con nuestros valores como pasa en comunidades como Navarra. Y eso me costó algún cate que igual está bien dado.

-Su opinión encontró cierta continuidad en las palabras de Alfonso Alonso, que dijo que el PP debería renovarse para no parecer algo «viejo e intransigente».

-Las palabras de Alonso las interpreto de manera constructiva porque dice que tenemos que mejorar. Y en mejorar estamos.

-Poco después, María San Gil aseguró que el camino seguido durante los últimos años ha sido el correcto y que, sin renunciar a sus valores, lo que necesita el PP es explicar mejor su discurso. ¿Intentaba acabar con las discrepancias?

-Tampoco hay discrepancias de fondo. Lo que dice María San Gil es normal porque tenemos un suelo importante de votos, tenemos una base que nos vota. Y hay que no contar con esa base, que nos ha votado porque somos personas con unos principios claros. Lo que estamos diciendo todos, y ella también, es que queremos que nos voten más personas. La clave está en que tenemos que ser capaces de explicar nuestra postura de manera más desarrollada y más entendible en otros lugares de España. Lo que es muy fácil de explicar con dos palabras en Guadalajara, quizá hay que explicarlo con tres en el País Vasco. No se trata de que defendamos una cosa distinta, sino de explicarlo más y mejor. Dicho esto, nos toca hablar menos y hacer más. Como dice Leopoldo Barreda, las estrategias se hacen pero no se cuentan.

-¿La derrota electoral ha despertado las distintas sensibilidades del PP vasco?

-No. En mi caso, lo que me despierta las ganas de ir a más es que veo que el PNV se deshace, que veo que ahí puede haber votantes, más moderados de lo que es su dirección, que coinciden con nosotros en un modelo económico y social del país.

-¿No le parece complicado intentar atraer a votantes nacionalistas sin renunciar a los valores del PP?

-Es absolutamente posible. Ya sé que el que tiene el carnet del partido no me va a votar en la vida. Pero hay personas que, sin ser nacionalistas de profunda ideología, han confiado en algún momento en el PNV porque pensaban que era lo mejor para el País Vasco. Esas personas tienen que darse cuenta de que quién defiende lo mejor para el País Vasco somos nosotros.

-¿Descarta riesgo de fisuras en el PP?

-Absolutamente. El PP si tiene una cosa clara en el País Vasco es que toda la gente que está aquí tiene unos principios muy sólidos. Y el liderazgo de María San Gil es tan sólido que no hay ningún tipo de problemas o de dudas.

Una base sólida

-En Euskadi, el PP se dejó cerca de 30.000 votos, apenas un 0,49% respecto a 2004, y un diputado. Unos buenos resultados que en la práctica no les sirven de mucho. Se encuentra fuera de las instituciones y no consigue pactar con nadie.

-Por eso el PP quiere mejorar. Queremos mantener esa base sólida, que es muy importante y a la que damos mucho valor, pero también queremos ampliar nuestro mensaje para que la gente conozca y comprenda la bondad de nuestros valores. Y ése es el camino en el que estamos. Pero, aunque no estamos en las instituciones, si no estuviese el PP las cosas irían peor. A veces nos ha tocado bailar con la más fea, sobre todo a María San Gil, pero gracias a nuestra posición firme, incómoda y hasta fea se han moderado las cosas insensatas que se podían hacer en el País Vasco.

-¿Si no se producen cambios de fondo, puede el PP conseguir en Euskadi los mismos resultados que consigue en Valencia o en Murcia?

-El PP ya ha puesto las bases para mejorar y estamos pensando en el País Vasco. Aquí la gente no vota igual que en el conjunto de España. Pero lo que va a importar es el trabajo que hagamos. Tenemos una ventaja: tenemos la mejor líder política y el mejor cartel de los que se van a presentar, que es María San Gil. Nos va a ir bien.

-A nivel nacional, ¿se pueden interpretar los nombramientos de José Antonio Alonso y Soraya Sáenz de Santamaría como un intento de los dos principales partidos por desterrar la crispación del Congreso de los Diputados?

-España necesita como el comer que haya una política común de las principales formaciones en el terrorismo, en la política internacional y en asuntos como la inmigración. Pero lo importante aquí no son las formas, es el fondo. Y el fondo es que Zapatero, más allá de los gestos, prefiere construir España con los partidos nacionalistas en vez de con el segundo partido del país.

-Dice que Zapatero prefiere construir España con los partidos nacionalistas. Sin embargo, ha sido investido presidente en segunda ronda y sin el apoyo de los nacionalistas.

-Lo que ocurre es que los nacionalistas en este momento están absolutamente noqueados. Zapatero los ha usado como un 'cleenex', los ha usado de mamporreros de sus políticas. Y lo que ha conseguido es que pierdan hasta la camisa en las elecciones. Ahora mismo, se está intentando resituar, pero no tengo ninguna duda de que intentará acercarse a los nacionalistas.

-A tenor del escenario que dibuja, parece complicado que se lleguen a acuerdos de Estado entre el PSOE y el PP.

-Los tiene que haber. Lo que pasa es que con este presidente del Gobierno es difícil. Lo que esperamos son hechos, no palabras.

-Asegura que los nacionalistas están «noqueados» porque Zapatero los ha usado «como un 'cleenex'», ¿coincide con los que auguran el fin del ciclo nacionalista?

-Yo no auguro el fin del ciclo nacionalista. Lo que auguro es el fin del ciclo del PNV. Y lo hago porque su proyecto está agotado. El nacionalismo se resituará en otro tipo de formaciones y el PSOE jugará un poco a dar carta a esa parte del nacionalismo. El PSOE se ha hecho un poco nacionalista y el PNV se ha hecho un poco de izquierdas. Yo tengo un espacio de centro-derecha que quiero ocupar.

-¿Qué influencia tiene la consulta de Ibarretxe en este resultado?

-Su resultado tiene que ver con que asusta la radicalidad de lo que están planteando. Los dirigentes del PNV han jugado como unos locos a la demonización del PP y lo que han conseguido es que su gente vote en contra del PP más que a su proyecto. Además, su proyecto no tiene pase ya. El PNV ha ido pidiendo competencias y más competencias, pero ya no quedan. Por eso, o se encamina hacia la independencia, que es a lo que más o menos quiere ir, o se queda sin discurso. Es más probable que los dirigentes del PNV se sigan yendo al monte y los votantes se sigan quedando abajo, que son los que yo quiero.

-¿Qué le pareció el cambio de postura del PNV respecto a las moción de censura contra ANV en Mondragón?

-El PNV se ha llevado una bofetada tan grande que no sabe por dónde tirar. Lo que es indudable es que el PNV y su actual dirección política son incapaces de solventar el primer problema del país, que es el asunto de la libertad.

Tenacidad de Ibarretxe

-Octubre se acerca. Y el lehendakari parece decidido a seguir adelante con la consulta popular. ¿Cree que acabará celebrándose?

-No tengo ninguna duda de la tenacidad del lehendakari. Lo que le auguro a esa consulta es que pueda ser utilizada por el PNV, y sobre todo por Ibarretxe, para convocar unas elecciones autonómicas, hacerse la víctima diciendo que en Madrid no me han dejado hacer nada buscando el voto de Batasuna y que el PSOE le responda con una reforma estatutaria a la catalana para intentar acercarse a un ámbito nacionalista.

-En ese contexto, en Euskadi tampoco parece probable un acercamiento entre PSE y PP.

-Yo creo que PSE y PP deberíamos estar hombro con hombro en el tema del terrorismo y en defensa de las libertades. Pero es que el PSE tiene mil caras. Nosotros hemos visto la cara del PSE que aprobó los presupuestos destinados a quitar los modelos lingüísticos en castellano, hemos visto la cara del PSE que ha negociado en Loyola... Ojalá que podamos llegar a acuerdos importantes. Pero no nos podemos fiar mucho de ellos.

-¿Se verá el fin del ciclo del PNV del que habla en estas próximas elecciones autonómicas?

-No lo sé. Estas elecciones no son generales. No va a haber tanto voto de rechazo al PP y el PNV va a conseguir movilizar a su electorado más radical. Ahora bien, al PSOE no lo veo como una alternativa al nacionalismo, a su proyecto político. Está más ocupado en que se quite el PNV para ponerme yo, que en cambiar de fondo las políticas educativas, de libertades y económicas. Creo que, en el fondo, lo único que diferencia a López e Ibarretxe es el nombre.

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