La respuesta de Medio Ambiente no ha convencido a los responsables del museo minero, empeñados en la protección del yacimiento, el mayor a cielo abierto de Vizcaya. En su opinión, las administraciones «se están lavando las manos». No en vano, hace meses que el departamento de Industria y Minas del Gobierno vasco dio una contestación similar a la petición del relleno porque, a su juicio, no interfería con las labores de abandono y puesta en seguridad de la explotación.
Por su parte, ANV de Abanto se ha pronunciado en contra del vertido y ha recordado que la empresa Agruminsa, como propietaria de los derechos de explotación de la mina, «tiene la obligación de tramitar la anulación de la autorización». Algo poco probable que ocurra, habida cuenta de su pertenencia a la Sepi (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), de la que también depende la empresa Abra Industrial, promotora del relleno.
Mientras, sociedades como el Colegio de Geólogos y la Asociación Española para la Protección del Patrimonio Geológico y Minero han solicitado la protección de la mina Concha II, así como su declaración como bien de interés cultural.






