
La siguiente manifestación de la crisis, señaló el presidente de la asociación empresarial, Ignacio Sáenz de Gorbea, será la pérdida de empleo, por lo que planteó una serie de reivindicaciones que permitan superar el bache lo antes posibles. La desaceleración, según precisó, comenzó en el mes de julio del pasado año y no ha parado hasta ahora. Una de las causas de esta situación se encuentra en la menor actividad de la construcción, añadió, sector «estrechamente vinculado a la industria trasformadora de metales». En el primer semestre del pasado año, continuó, se alcanzaron niveles récord de ocupación, con cifras cercanas a los 70.000 trabajadores, pero en la parte final del año esa cifra se mantuvo en la habitual de los últimos ejercicios, situada en torno a los 65.000.
El responsable empresarial, que presentó el balance del sector con motivo de la asamblea general de socios celebrada ayer, lanzó una serie de reivindicaciones para hacer frente al problema, acompañadas de críticas a las Administraciones.
«Alejan las posibilidades»
En primer lugar, abogó por la reducción de los requisitos medioambientales, que consideró demasiado exigentes en muchos casos, por encima incluso de los planteados por la normativa comunitaria y que por su alto coste «alejan las posibilidades de invertir». También arremetió contra el «cinismo» de la Administración, que exige fuertes inversiones en este área mientras las empresas públicas importan productos de países donde «no se respeta el medio ambiente».
Otra de sus quejas se refirió al abastecimiento energético. «No tenemos toda la energía que queremos», lo que tiene como consecuencia, aseguró, que muchas empresas -sobre todo del sector de fundición- no puedan expandirse. Por ello abogó por la búsqueda de alternativas, tarea que consideró «una labor de Estado». Entre ellas, apostó con rotundidad por la opción nuclear, dado que las «energías renovables no son suficientes». «La única solución es la nuclear», reiteró, por medio de la renovación y ampliación, con mayor seguridad y capacidad, de las centrales ya existentes.
También juega en contra de la industria del metal el abastecimiento de las materias primas. Algunos metales han duplicado su precio en unos meses, denunció Sáenz de Gorbea, y la chatarra se ha encarecido un 42%. El problema en este apartado, explicó, está en «la especulación de los intermediarios». Y se refirió a los «grandes fondos internacionales» que, ante la falta de mejores perspectivas para ganar dinero, están «comprando masivamente y reteniendo la oferta». Esto sucede en toda Europa, añadió, y «habría que tomar medidas».
Cambio de modelo
Por último, apostó por políticas de I+D+i para mejorar la competitividad de las empresas, que necesitan respaldo oficial y fiscal para su impulso. La FVEM, dijo, va a crear un departamento con este cometido específico.
El gerente de la Federación, Jaime Fernández, añadió que «cualquier solución pasa por un cambio de modelo», que conlleve más investigación, desarrollo e innovación, nuevas infraestructuras, etc. En las relaciones laborales apostó por potenciar la formación de los trabajadores y por una mayor flexibilidad en la contratación.
Sáenz de Gorbea, que acaba de ser reelegido presidente de la federación, destacó que la falta de convenio colectivo en el sector es un «fracaso moral» de sus cuatro años de mandato y criticó a los sindicatos por no aceptar para Vizcaya lo que han firmado en Guipúzcoa y en Álava. «Tenemos que ser sensatos, proclamó, y no poder a nuestras empresas al margen de la competitividad».






