De momento, el proyecto se encuentra en fase de estudio por parte de responsables del Servicio Vasco de Salud aunque todas las fuentes consultadas apuntan a que podría hacerse realidad «en menos de un año». Los bancos de leche materna son una práctica muy extendida en gran parte del continente europeo, especialmente en los países nórdicos. No ocurre lo mismo en España, donde sólo existen dos centros que ofrecen el servicio que Osakidetza pretende poner en marcha en los próximos meses. Se trata del Hospital 12 de Octubre (Madrid) y la Fundación Banco de Sangre y Tejidos de las Islas Baleares, en Palma de Mallorca.
Uno de los mayores retos a los que se enfrentan las autoridades sanitarias vascas a la hora de avanzar en la implantación del banco es precisamente el desconocimiento que existe por parte de las madres y mujeres embarazadas sobre la posibilidad de donar su leche. «Si no saben cómo funciona o sus ventajas difícilmente van a ofrecerse», sostiene el doctor Arena Ansótegui, miembro del Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría.
La creación de un banco de leche materna no sólo está respaldada por los profesionales médicos sino también a nivel institucional. Hace un par de semanas, el Parlamento instaba a los responsables de Osakidetza a que iniciasen un estudio para promover la puesta en marcha de un centro en Euskadi.
¿QUÉ ES?
El primer banco se creó en Austria en 1909. Son centros donde se almacena leche humana «fruto de una donación altruista» para ayudar a niños que la necesitan para poder salir adelante. «Se trata de una acción encomiable sólo comparable a la donación de sangre o de órganos», explica el doctor Arena Ansótegui.
¿PUEDE DONAR CUALQUIER MUJER LACTANTE?
No. De hecho, se realiza una selección de donantes antes de recibir la leche. El proceso de cribado incluye un breve cuestionario y la toma de una muestra de sangre para descartar cualquier enfermedad que pudiese ser trasmitida al bebé a través de la toma. Las condiciones que se suelen exigir a las mujeres cuando van a donar son «un buen estado de salud», «no ser consumidora habitual de medicaciones o productos de herbolario» y «el compromiso de donar una cantidad concreta de leche, que suele estar en torno a los dos o tres litros».
REQUISITOS
«Una vez que la mujer ha sido aceptada como donante -informa el pediatra del hospital Donostia-, se le explican y proporcionan por escrito las normas de higiene que tiene que seguir para realizar la extracción de una forma segura y adecuada». En la mayoría de los bancos son las propias donantes las que acercan la leche al centro, aunque hay países como Francia o Brasil donde grupos de voluntarios se encargan de recogerla.
Una curiosidad. En el caso de los brasileños, la existencia de bancos de leche materna está tan interiorizada en la vida diaria de los ciudadanos que una de las funciones de los bomberos y los carteros es precisamente recoger las donaciones y llevarlas a los centros.
EL PROCESO
El funcionamiento es «bastante sencillo». La leche donada «se recibe fresca si está recién extraída o congelada si viene de casa». Una vez en el banco, se procede a su etiquetado, congelación y clasificación, «dependiendo de los días transcurridos tras el parto y de la edad gestacional del hijo para que la leche recibida por el bebé sea lo más próxima a sus necesidades nutricionales e inmunológicas».
No obstante, existen «bastantes diferencias» en el procesamiento del producto. Mientras que algunos centros mezclan la leche de diferentes donantes, otros prefieren administrarla de una única persona. En cualquier caso, la mayoría de los bancos la pasteurizan en pequeños recipientes para facilitar su aprovechamiento, proceso después del cual se congela y se almacena para su posterior reparto.
LA DISTRIBUCIÓN
Si la leche está almacenada en el mismo hospital que el prematuro no hay ningún problema. «Se le sube a planta y punto». En caso de que el niño esté ingresado en un centro diferente, «se requiere un transporte que mantenga el producto congelado durante el desplazamiento», explican expertos en la materia.
LAS VENTAJAS
«Las bondades son múltiples». Además de las reconocidas «ventajas nutricionales» en cuanto a proteínas, grasas, factores de crecimiento, hormonas, enzimas, antioxidantes y vitaminas, la leche materna favorece el crecimiento cerebral y mejora el desarrollo visual del bebé. «Los hidratos de carbono que aportan también son únicos y protegen al recién nacido de las diarreas e infecciones», apunta el doctor Arena. Es más, la «mejor tolerancia de la leche de madre en niños prematuros -explica el neonatólogo del hospital Donostia- permite alcanzar la alimentación completa de forma más precoz, por lo que se pueden retirar antes las vías centrales y la administración de alimentación por vía diferente a la digestiva, lo que contribuye enormemente a disminuir el riesgo de infección». Además, los niños prematuros alimentados con «fórmulas artificiales hipercalóricas» tienen «un mayor riesgo de hipertensión, obesidad y resistencia a la insulina en la edad adulta».
No obstante, para que el bebé se beneficie de todas las ventajas que proporciona la ingesta de leche natural, el inicio de la alimentación debe ser «precoz». Tanto es así que «para lograr disminuir el número de días con una vía central y reducir las infecciones nosocomiales -principal causa de muerte de los niños prematuros- se precisa iniciar la alimentación de leche materna casi en las primeras horas de vida. Momento en el que es casi imposible disponer de leche natural, porque la mayoría de las madres de bebés con bajo peso sufren un retraso en el inicio de la producción de leche», subrayan los expertos.






